Con permiso del cambio climático, desde el cielo lento de verano el espacio de tiempo vivido y por vivir que nos cabe en cualquier reflexión es mucho mayor del que manejamos atrapados en tierra firme, donde un pacto menor inadecuado o unas palabras malsonantes son capaces de provocar un terremoto, con su secuela de opinadores que, a continuación, lo dan todo por perdido.

Y estamos avanzando a razón de un terremoto diario.

Tanto derrotismo me sorprende porque lo cierto es que, si a cualquier catalán de cualquier tendencia, o de ninguna, le cuentas hace veinte, quince, diez o incluso cinco años, lo importante que sería Catalunya en el desconcierto europeo de 2019, no se lo habría creído ni en medio del mayor once de septiembre imaginable. Y esta importancia es deudora de una sola valentía: la lucha por convertirse en república independiente tras ejercer en las urnas el derecho a decidir, con dos triunfos históricos recientes y bien superados.

Pero desde aquí arriba también podemos ver la división del independentismo, aunque estaríamos tuertos si no viéramos con más claridad la del unionismo, que aún estará más dividido si Podemos se suma finalmente a los tres del 155 contra cualquier referéndum, con tal de intentar un ministerio, cosa que se veía venir.

Además, independentistas y unionistas están siendo inevitablemente poco eficaces en el gobierno de las cosas de cada día, con los de Sánchez peor, pues solo están en funciones y con el panorama apuntando a transitoriedad hasta final de año, lo que también se denomina paraíso del autoritarismo judicial. Es lógico que Sánchez no esté nervioso, pues tiene quien le está haciendo el trabajo más sucio y que le produce dividendos. Pero, ojo al dato, porque Pablo Iglesias puede ser imprevisible en esta coyuntura de humillación personalizada a que está siendo sometido, a título de inventario, por el socialista que lo ha derrotado cada vez desde que el de Podemos intento acabar con él en marzo de 2016.

Otra cosa que también vemos desde aquí es que el apoyo social y electoral del independentismo ha seguido creciendo, a pesar de la división interna y de unas represiones externas que no solo no cesan, sino que se multiplican. La altura nos permite visualizar geopolíticamente ese apoyo social de una manera particular. Podemos decir que mientras para el unionismo Madrid es mucho más que el resto de España, para el independentismo Catalunya es mucho más que Barcelona. Lo que ayuda a entender tanto el triunfo histórico del 1-O de 2017, como el estrepitoso fracaso de las fuerzas represivas enviadas para impedirlo.

En cambio, los nubarrones nos impiden imaginar lo que pueda ocurrir en Europa, un nuevo terreno de juego que también es mérito exclusivo de la valentía que decíamos. Los euro-políticos no se implicarán fácilmente, teniendo en cuenta que el conflicto “interno” debilita a España, y una España débil es un sueño húmedo de esos mismos políticos que, muy occidentales y democráticos ellos, ya saben lo que es abandonar al pueblo español en las garras de sus propios golpistas y dictadores, cuando hubieran podido rescatarlo con una simple advertencia a Franco.

Y, por otra parte, la Justicia europea de hoy, como todas las justicias de toda la vida, son casi siempre una lotería que toca, o castiga, pero fuera de plazo.

Por tanto, lo que vemos fuera de Catalunya es un ejecutivo que solo puede ser unionista, en funciones o no y lo forme quien lo forme, que está actuando cual gobierno de concentración de todos contra los independentistas, y a la manera que lo haría cualquier España disfrazada para adaptarse al contexto, pero que sabe que no puede hacer política sin el manejo de las amenazas porque de esa lid saldría derrotada.

Su única estrategia, ahora que no resulta políticamente correcto bombardear Barcelona cada medio siglo, sigue siendo la de Rajoy: llevar a cabo una guerrilla permanente de acciones judiciales para que, si en el futuro hubiera que negociar, disponer así de un amplio repertorio de medidas de gracia para aplicar, o no, con el mayor número posible de víctimas vivas pero represaliadas con las que chantajear, que contra eso va Jordi Cuixart, y para que las concesiones políticas tengan que ser mínimas y, en el hipotético caso de que se tuviera que realizar un referéndum pactado, algo solo imaginable bajo una presión internacional que no veo por ninguna parte, el texto de la papeleta que Madrid impondría haría materialmente imposible el triunfo de un sí a la independencia.

He querido ser pájaro para pensar con perspectiva, lo cual tampoco garantiza ningún acierto, gracias a una bella imagen tomada por el comandante Jon Tugores desde unos diez mil metros de altura, y mientras volaba entre Argelia y Marsella. El azul brillante del cielo, el Mediterráneo oscureciendo, Mallorca rodeada de mar y los últimos rayos de un día que ya no era, naciendo de un horizonte desconocido para quienes pequeños, como yo, en ese mismo instante nos movíamos a ras del suelo fotografiado. Está disponible en la cuenta de Twitter de Jon, según cuenta Diario de Mallorca, que la publicó en la página 6 de la edición del lunes 8 de julio.

De nuevo desde arriba, pero mirando hacia el camino del futuro que marca el sol del comandante, me pregunto si no será más lógico que, de momento al menos, el independentismo deje de reclamar un nuevo referéndum. Entre otras cosas porque implicaría una falta de respeto hacia los resultados del heroico de 2017, y también con los de la consulta sin violencia policial del 9N de 2014.

Y quizás porque, si no se reclama, puede que sea el unionismo quien termine pidiéndolo para detener el camino hacia la derrota por degradación lenta, y entonces su diseño se podrá negociar en mejores condiciones.

Pero, además, ¿está sirviendo de algo reclamar cada día el referéndum sin la menor posibilidad de éxito?

El resultado de una lucha tan larga y con tantas víctimas del autoritarismo político y judicial español podría quedar a expensas de una única y desigual batalla que, sin duda, será alterada por la cantidad de bulos y mentiras que un unionismo multicolor pondría en circulación para confundir al electorado catalán. Si han llegado a la violencia policial contra votantes, ¿de qué no serán capaces para seguir teniendo dominada Catalunya?

Desde aquí, tan lejos, algo me hace pensar que el camino para recuperar la unidad independentista obliga a actualizar sus objetivos políticos.

Cada vez tengo más claro que si los líderes catalanes pusieran, como condición previa a cualquier acuerdo sobre su relación futura con España, la constitución de Catalunya como república, conseguirían dos éxitos parciales que siempre han sido imprescindibles en el camino de cualquier victoria que quiera conquistarse en paz y con democracia.

El primero, dividir al unionismo español, forzando en su seno el debate sobre la forma de Estado.

El segundo, multiplicar la base en Catalunya al plantear la construcción de un “no a la Monarquía” que, junto con la demanda del derecho a decidir, son las dos causas que concitan el apoyo de porcentajes superiores al 70%, triunfadores por incontestables.

Con esto de volar me he puesto, impertinente, a dar consejos, pero en verano casi todo debería ser perdonado.

6 COMENTARIOS

  1. Dios me libre de defender a Pablo Iglesias, pero en serio, esto: «(…) que lo ha derrotado cada vez desde que el de Podemos intento acabar con él en marzo de 2016» ya parece obsesión. O sea, más allá de las cagadas de Pablo Alfa, Pedrito firma un pomposo acuerdo con la derecha, y más tarde incluso confiesa que los amos le impedían llegar a ningún acuerdo con Podemos ¿y el que intenta acabar con él es Iglesias?

    En fin, eso por no hablar de que desde Podemos se le echó a Pedro algo más que una mano en aquellos días de la lucha fratricida entre el sultanato y la new wave.

    Pero oye, que todos tenemos nuestras neuras.

    • Reconozco que una vez cometido el «delito» politico de, entre dos partidos manchados de franquismo, PP y PSOE, dejar que siguiera gobernando el más sucio de ambos, después me jodio casi tanto que no saliera el «sorpasso», lo que a un nivel alto de falta de principios añadió Pablo una deficiencia en el análisis concreto de la situación concreta, me refiero a que parece mentira que un licenciado en Ciencias Políticas se fiara de la demoscopia en tiempos revueltos. Supongo que los 71 diputados de aquel 20D le deslumbraron, pero también es extraño, porque venía de unas encuestas que en mayo daban ganador a Podemos. Siento decirlo, pero tengo la sospecha de que Pablo nunca supero el café de Nou Barris, con Evole y contra Rivera.

      • Sinceramente creo que lo que Vd. califica como una sospecha «de que Pablo nunca supero el café…» no es más que un prejuicio hacia este partido. Si es una sospecha, porque no nos define en que datos basa Vd. esa sospecha, o es simplemente, como explico en un anterior articulo suyo, que ha leído informaciones en otros medios que le inducen a pensar eso. Noticias y artículos que desacrediten a Podemos no presenta ninguna dificultad el leerlas todos los días.

        • Estimado Serafín, en octubre de 2015 escribí dos artículos sobre Pablo Iglesias que quizás sirvan para responder a las preguntas que me formula en su comentario. Si desea leerlos, le ruego contextualice, pues muchas cosas han cambiado desde entonces. Entre otras, Iglesias había declarado que Podemos no era ni de izquierdas ni de derechas y las encuestas de primavera habían llegado a anunciar la victoria de Podemos en las generales. También decirle que de junio a septiembre de 2015, y junto con otros amigos, solicitamos a los principales partidos políticos, excepto el PP, que formaran una coalición electoral para el Senado con la intención de evitar una nueva mayoría absoluta del PP, pues eso bloquearía cualquier cambio político dentro de la ley, y pensando yo, un tanto iluso, que el debate tras las elecciones, tal como planteaba Podemos, era si reforma constitucional o proceso constituyente. Incluso recogimos firmas en Change por la eliminación de ese cementerio de elefantes y, por cierto, constatamos que únicamente en esa plataforma de peticiones a través de Internet en ese momento había seis campañas más de recogidas de firmas para pedir la supresión del Senado, todas nacidas de los rescoldos que quedaban vivos de la gran movida del 15M de 2011. Fue decepcionante que Podemos no convocara aquella coalición electoral y tampoco mantuviera una posición clara de supresión de esa Cámara. Por supuesto, el 20D de 2015 el PP repitió mayoría absoluta en el Senado, también el 26J de 2016, y no creo que sea necesario recordar donde se aprobó el 155. En fin, le facilito los enlaces a aquellos dos artículos de octubre de 2015, parece que hubiera transcurrido una eternidad. En cualquier caso, los resultados cantan: los 14 diputados de ventaja del PSOE sobre Podemos en el Congreso nacido el 26J de 2016 se han convertido en 81 en el actual. Ante tal desastre, lo mínimo es preguntarnos que ha ocurrido, sin ninguna clase de limitaciones mentales.

          https://xornaldegalicia.es/domingo-sanz-lic-en-cc-politicas-por-la-univ-complutense-madrid/3893-puede-que-pablo-iglesias-haya-cumplido-su-papel-1

          http://elperiscopi.com/puede-que-pablo-iglesias-haya-cumplido-su-papel-y-ii/

  2. Es la primera vez que coincido plenamente con el autor, a quien aprovecho para felicitar ante la clarividencia de este artículo y de sus propuestas para el independentismo catalán. Chapeau, Domingo, pareces indepe con esas sugerencias.

    Para tu próximo vuelo te recomendaría que, además de ascender a la altura del de Tugores, retrocedieras en el tiempo un par de años, hasta recalar en el ecuador de nuestro vacacional mes de agosto y constatar que la violencia policial del 1-O no constituye ningún límite superior para el unionismo carpetovetónico, vamos, que les importa un pimiento lo políticamente correcto; por eso, malas lenguas opinan que, como en la baraja europea no se permiten más comodines de los ya utilizados, Pedro necesita un gobierno de espectro político más amplio para resolver «conjuntamente» dichos temas de estado, no sea que deba afrontar en exclusiva el elevado precio de su factura.

    Dos apuntes más:
    En mi humilde opinión el sorpasso de Podemos no se dio por la prepotencia, chulería y condescendencia de Pablo en la negociación de las listas electorales con IU, pues en una coalición los dos máximos representantes de ambos partidos deben ser los primeros (primero y segundo); no hizo bien anteponiendo compromisos internos y relegando a Garzón a puestos inferiores, pues suponía una humillación a IU que fue respondida por su electorado con la abstención cuando no con voto al enemigo. Supongo que lo supo desde el primer momento, pero tamaño error en política es inconfesable y la penitencia, única.

    Creo, también en mi humilde opinión, que la continua solicitud de referéndum obedece a una necesidad de demostración de no respeto de la legalidad vigente por parte de los gobiernos españoles, sean del color que sean; hay que demostrarlo y hay que resaltarlo continuamente ante todos los españoles y muy especialmente ante la comunidad internacional. Se trata de reforzar la causa justa de una DUI ante el desprecio constante de dicha legalidad si no hay negociación, ya sea para un referéndum pactado o para un reparto de activos y pasivos ante la separación.

    Salut i Repúblikkkka,

    JPS

    • Pues coincidimos mutuamente, porque también estoy de acuerdo con tus comentarios. Pablo Iglesias estuvo muy humillante con IU durante la campaña electoral para el 20D de 2015. La explicación debe estar en los problemas de relación con IU en años anteriores, cuando mandaba Cayo Lara. Como dices, ahí debe residir la explicación de lo que ocurrió el 26J de 2016, con unas concesiones de Alberto Garzón en las candidaturas que solo tendrían explicación desde una debilidad sustancial de IU que no se ha confirmado, pues siguen activos a pesar de los conflictos internos.

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