En unos días que he estado en La Coruña, para dos personas he comprado varias bombonas de agua mineral de 5 litros por 1,05 euros cada una. Hasta ahora el tamaño de las botellas de medio litro o menos las venía viendo como “normales” y, pese a lo que sabemos todos acerca de los plásticos, hasta ahora he acabado absorbiendo la imagen del impacto psicológico que nos causa a quienes vivimos conectados a la Naturaleza, como una medida básica de higiene mental. No podemos prescindir de las botellas de plástico, de agua, mientras existan. No son de mi/nuestra responsabilidad las consecuencias de una conducta industrial, económica, sociológica deplorable y deprimente sino también irracional que corresponde a los poderes asociados a la economía, a la banca, a la industria, al empresariado, a las finanzas, etc. El asunto es de una potencia que va infinitamente más allá de cada voluntad y cada decisión individual. Por consiguiente, a nada conduce abstenerse de comprarlas como testimonio de rechazo personal al plástico, y eso afecta a todo lo que tiene que ver con el consumo. Estamos encerrados en una ratonera. No tenemos escapatoria, dentro de un sistema socioeconómico que se va devorando a sí mismo a pasos agigantados como Saturno devora a su hijo en el famoso cuadro de Goya… si los poderes no reaccionan casi súbitamente para escapar a lo que parece nuestro destino y fatalidad. Y los poderes no van a reaccionar. Ni súbita ni aplazadamente.

El caso es que la bombona de cinco litros a 1,05 € para dos personas, ha terminado estallándome en la cabeza…

En 2050, según la estimación de la Fundación Ellen Macarthur, los océanos podrían contener más plásticos que peces. Probablemente es un vaticinio optimista. Sea como fuere, el cambio climático es el síntoma, la enfermedad es el capitalismo, como dice Jorge Riechman.

Este es un asunto de tal envergadura que empequeñece, hasta hacerla ridícula, cualquier preocupación política o de la índole colectiva que sea. En el resto del mundo y en España. Hasta tal punto esto es así, que a veces me hace pensar si todas estas circunvalaciones para formar gobierno que tanto dan que hablar, tanto aturdimiento procuran y tanto beneficio dan a los medios de comunicación, no responderán a la motivación inconsciente de todos los implicados: políticos, medios y ciudadanía (es decir, el país entero), para retrasar y difuminar la tétrica visión cercana de lo que se avecina. A fin de cuentas la sociedad como tal, para sociólogos como Durkhein, es un cuerpo vivo. Tan vivo como el individuo aislado. Y actúa con las mismas inclinaciones, debilidades y también prevenciones reflejas que cualquier ser viviente.

El caso es que cuando todo el mundo debiera movilizarse contra quienes causan los estragos que más adelante, pero pronto, sufrirá la Humanidad, se desentiende del trance y se obsesiona con asuntos irrelevantes en comparación, con la misma insistencia con que la mosca se posa sobre la inmundicia. Y digo irrelevantes, porque sea cual sea el resultado final de las circunvalaciones de las que antes hablaba, España no se va a mover de donde está, y el crecimiento económico que reclaman los economistas aunque les da igual quienes resulten beneficiados, y venden los políticos y gobernantes de este sistema catastrófico, no van a hacer otra cosa que ahondar más en las causas que están conduciendo al planeta y a la Humanidad al abismo, mientras las élites monstruosas se aprestan a experimentar nuevas sensaciones de su vida en la luna. Por ejemplo.

10 COMENTARIOS

  1. Pues aquí en Murcia hay unas de 8 litros por un euro y la garrafa es de una excelente calidad de plástico, compré una que una vez vacía la utilizo para el desagüe del aire acondicionado, en cambio la de Solan de color azul de 5 litros vale 2 euros, en cualquier caso vamos hacia el desastre final, de eso no cabe duda, pero bebamos e hidratemósnos mientras podamos porque el apocalípsis ya no tiene remedio, si acaso después del crujir de dientes quizás….aunque no me parece probable tampoco, además eso significaría que la humanidad aprende de sus errores lo cual es obviamente imposible ya que estamos hechos a imagen y semejanza de un chapucero que trabaja en modo prueba y error, disfruta pues de esas tierras gallegas intentando no pensar demasiado, jajajaja

  2. Por mentalidades tan cerradas es por lo que el medio ambiente no tiene escapatoria. Hay que pensar en alternativas ¿De verdad no puede beber del grifo? Si le repugna el sabor, la puede filtrar. La botella no solo contamina en su fabricación y como desecho, sino que es transportada en camiones. Y la responsabilidad no es del gobierno, las empresas y demás, sino suya por comprar agua embotellada. Así que no sea cobarde y no trate de escurrir el bulto. Eso de no se puede hacer nada es sencillamente mentira.

  3. Vengo de pasar una semana en Berlín y he quedado asombrado de la calidad del agua del grifo de la que disfrutan los berlineses. Agua de la misma calidad que la que aquí nos cuesta como mínimo 20 céntimos el litro si la compras en bombonas de 5 litros. Allí no se vende el agua en las tiendas, no se ve a la gente por las calles acarreando agua para beber como aquí.

    ¿Porqué en España el agua del grifo sabe en todas partes a cloro de manera que no queda más remedio que comprar el agua para beber?.

    Tendríamos que preguntarnos donde está la mafia del agua en España, ¿o le llamamos mejor “lobby”? Es más fino. ¿En los fabricantes de plástico, en los fabricantes de cloro, diréctamente en los suministradores de agua?. Y los que lo consienten ¿forman también un “lobby”, los concejales o ministros de sanidad, las autoridades sanitarias?.

    ¿Porqué en Alemania el agua de beber es gratis y aquí cuesta dinero?

  4. No se preocupe amigo, el planeta llevaba millones de años circulando antes de que apareciéramos y lo seguirá haciendo cuando nos hayamos extinguido como especie, no por viejos, sino por imbéciles. El planeta es un organismo vivo, con demostradas capacidades de resiliencia y adaptabilidad. Al igual que nuestro cuerpo sube su temperatura cuando detecta un patógeno para eliminarlo (le llamamos ‘fiebre’), el planeta dispone de sobrados recursos para librarse de nosotros. Será aquí de aplicación aquello de que ‘Lo que no se aprende por el amor, se aprende por el dolor’ Recomiendo la lectura de ‘Gaia, una ciencia para curar el planeta’ de James Lovelock. Debería estar en todas las escuelas. Úsenlo en sus casas para comprender en familia.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.