El popular presentador ya ha dicho que les agradece el ibérico y jugoso gesto pero cree que todo el mérito es de Abascal, no suyo. “Yo sólo tuve en cuenta las audiencias, sin pensar en ningún momento en beneficiar al líder franquista sino a mi propio programa y a mi carrera”, ha aclarado Motos. “Este es un programa abierto, moderno y dinámico cuyo único objetivo es divertir, sin crear el más mínimo altibajo en los encefalogramas de nuestro sencillo público. Una vez dijimos no sé qué de cultura y perdimos dos millones de espectadores”, ha añadido el popular presentador, quien también ha señalado que al líder de Vox se le administraron la misma cantidad de aplausos que a cualquier otro ser humano.

Abascal, sin embargo, le ha insistido a Motos para que disfrute del jamón y se coma las siete putas, o al revés si así lo prefiere el director de El Hormiguero. “Eso va a gustos”, ha explicado el líder franquista. “Yo, una vez me hice un bocadillo de putas y chupé un jamón, y no me pasó nada”, confesó Abascal al hiperactivo y ambicioso presentador.

Pablo Motos, eufórico por los datos de audiencia de su programa con Abascal, ya ha anunciado que invitará ahora a algún conocido asesino hijo de la grandísima puta para que vaya a su programa a jugar y divertirse con él. “Me encantaría tocar la guitarra y jugar al ping-pong con un auténtico homicida hijo de perra”, ha confesado. “Alguna banda de psicópatas pervertidos y desalmados también me valdría, siempre que divierta a mi público y me aumente el share”, puntualizó.

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