El Tribunal Supremo, como es conocido, ya ha dictado sentencia para los líderes del conocido procés. El delito que finalmente se les va a imputar no es el de rebelión, sino otro cuya pena es inferior y que recibe el nombre de sedición. Eso sí, ¿realmente se les puede imputar ese delito? Primero de todo, cabe mencionar que la rebelión fue descartada, pero no porque el alto tribunal desestimara la existencia de violencia, sino porque entiende que la Constitución, como bien jurídico protegido por el delito de rebelión, nunca peligró realmente. En este sentido, el texto de la sentencia recoge que: «ha de ser real (el riesgo) y no una mera ensoñación del autor o un artificio engañoso creado para movilizar a unos ciudadanos». El texto defiende que el «derecho a decidir» es una estrategia de presión política para ser ejercida sobre el Gobierno del Estado. Al respecto, es oportuno plantear la duda de si esto realmente puede considerarse un hecho probado, puesto que se está especulando sobre las verdaderas consideraciones y objetivos del proceso independentista.

En lo que concierne a la violencia, que el tribunal entiende probada en la sentencia, se arguye que ésta no es instrumental, ejecutiva, preordenada y con una idoneidad potencial para el logro de la secesión, algo que es conditio sine qua non para que exista rebelión. Por consiguiente, la sentencia opta por considerar la tesis de la sedición. En relación con esto, apuntan la siguiente interpretación: «en el delito de rebelión, los rebeldes persiguen los fines descritos en el artículo 472, que atañen a elementos esenciales del sistema constitucional (…) Los sediciosos, por el contrario, limitan su afán al impedimento u obstrucción de la legítima voluntad legislativa, gubernativa o jurisdiccional». No en vano, la sedición pertenece al Título XXII (Delitos contra el orden público), mientras que la rebelión al Título XXI (Delitos contra la Constitución). A partir de aquí el Tribunal dirige su argumentación con la intención de probar que el orden público fue vulnerado durante el proces, de lo contrario no cabría la sedición.

Sin embargo, los distintos capítulos comprendidos en el título que regula los Delitos contra el orden público abarcan muchas conductas, lo que obliga al tribunal a divagar sobre el concepto de orden público y otro al que se le conoce como paz pública. ¿Todo ello para qué? Para destacar cómo la sedición «Implica conductas activas, alzamiento colectivo, vías de hecho, despliegue de resistencia», pero sin necesidad de que ésta alcance turbación de la paz o tranquilidad pública. Este relato es imprescindible porque en Cataluña no se ha perturbado ni la paz ni la tranquilidad pública, pero debe justificarse el tipo delictivo de sedición. Ahora bien, ¿qué es necesario para que haya sedición? El Código Penal establece que haya un alzamiento público y tumultuario destinado a impedir por la fuerza o fuera de las vías legales la aplicación de las Leyes, de unas legítimas funciones o de las resoluciones administrativas o judiciales. Por eso, la sentencia intentará demostrar que hubo un alzamiento acompañado de  violencia.

En este momento es cuando el texto se ve obligado a recurrir a una sentencia del año 1980 en la que se cita que «el alzamiento ha de encaminarse necesariamente a la consecución de alguno de los objetivos señalados (…) Pero se requiere que el alzamiento se encamine a la consecución de los fines indicados por la fuerza». Consecuentemente, alzamiento y fuerza quedan entrelazados, aunque para probar esa fuerza el propio texto la equipara al empleo de dos modos ejecutivos que pueden concurrir alternativamente:

  1. modos violentos -violencia absoluta o compulsiva-, pudiendo recaer sobre persona y cosas.
  2. modos fuera de las vías legales que se desarrollan de manera ilícita, ilegítima o ilegal y no a través de los procedimientos contemplados legalmente.

Por consiguiente, gracias a esa sentencia rescatada de 1980, se articula un concepto de violencia que permite relacionar los hechos sucedidos en Cataluña con el tipo penal de sedición.

Con todo, ¿qué sucede con el «alzamiento»? La sentencia del procés detalla que éste «se caracteriza por esas finalidades que connotan una insurrección o una actitud de abierta oposición al normal funcionamiento del sistema jurídico». En consecuencia, la consumación del delito de sedición, de acuerdo con la sentencia, se produciría «cuando del simple requerimiento a quienes permanecían aglomerados y compactados se pasa al necesario intento de anular su oposición» o «cuando los agentes tienen que claudicar y desistir de cumplir la orden judicial de que son portadores ante la constatada actitud de rebeldía y oposición a su ejecución por un conglomerado de personas en clara superioridad numérica». Unos hechos, los del día del referéndum, que la sentencia entiende probados porque según la misma los congregados anunciaron que imposibilitarían la actuación de los policías.

No obstante, sería interesante poder probar que esos congregados, antes citados, actuaban obedeciendo órdenes o instrucciones de los acusados de sedición. Al respecto, la sentencia intenta demostrar esa vinculación, aduciendo que se impidió a los agentes cumplir un mandato judicial, pero se hizo de una forma generalizada suspendiéndose la ejecución de una orden judicial. A continuación añade que de haber sido una oposición puntual y singularizada quizás podría coincidir con otros tipos penales, pero «ante ese levantamiento multitudinario, generalizado y proyectado de forma estratégica, no es posible eludir la tipicidad de la sedición». Esta argumentación demuestra solamente que hubo una oposición organizada y numerosa, pero falta consistencia para entender que fue dirigida por una élite concreta. Por último, el texto añade que los comportamientos de ese día (el del referéndum) implicaron el uso de fuerza suficiente para neutralizar a los agentes de policía que legítimamente trataban de impedir la votación.

Asimismo, la sentencia también recoge el delito desobediencia y el de malversación de caudales públicos, aunque este último se halla en concurso medial con el de sedición. Esto significa que un delito es necesario para cometer el otro. No obstante, si nos centramos en el delito de sedición, éste parece que se aplica subsidiariamente cuando se aprecia la imposibilidad de encontrar encaje jurídico para el de rebelión. Lo que sucede es que probar la sedición, o más bien su inducción, es difícil, salvo que hubiera algún tipo de documento con instrucciones precisas para que un determinado colectivo perpetrara dicho delito. Sin esas pruebas, únicamente tenemos la convocatoria de un referéndum y una declaración simbólica de creación de una república. En definitiva, esos son los dos únicos hechos contrastados y, más allá de toda retórica jurídica, cuesta comprender las penas alcanzadas durante este juicio.

5 COMENTARIOS

  1. No voy a entrar en consideraciones acerca del análisis jurídico aducido en el artículo, resultaría largo y farragoso, sí, en cambio, dejar clara constancia de la falsedad sin paliativos de una aseveración que en el artículo se recoge, algo que, por otra parte constituye un punto clave a partir del cual en definitiva se deriva y fundamenta todo lo demás.

    La declaración de independencia y de creación de una república catalana formulada por el Parlament el 27 de Octubre de 2017 no revistió EN ABSOLUTO carácter simbólico alguno, se trató de una declaración efectiva y, digamos, en toda regla. HACER COMULGAR CON RUEDAS DE MOLINO, POR FAVOR, NO.

  2. si un dia Girona quisiera irse al extranjero con su Costa Brava y su industria, ‘al extranjero’ me refiero al extranjero de una futura Catalunya independiente, movilizando masas de gerundenses, gironins, buscando su secesión de Catalunya por verse capaces, lindando con UE y Mediterráneo, de valerse por sí mismos en este mundo globalizado, veríamos QUÉ RÁPIDO los gobernantes republicanos catalanes del otro lado tiraban de libro para ver qué leyes se usaron en España para tratar de impedir o dificultar la secesión de Catalunya con España.
    Quiero decir, si Catalunya logra un día la independencia y al otro día Girona, Tarragona, Barcelona o Lleida mueven masas para irse por su lado, ¿qué jurisprudencias usarán el resto para decir: no os vayáis/no podéis iros, detenemos a los instigadores?
    Soy catalán y esto es un mundo de idiotas. Los corruptos campan a sus anchas mientras población muere o padece por pobreza energética, por algo tan simple como no poder instalar una placa solar Made in Spain en su tejado.
    Mi sugerencia como catalán: pongámonos a construir, a avanzar, todos juntos, y tiremos a la cuneta a esos dos o tres partidos INFAMES y antipatriotas que se benefician sembrando nada más que mediocridad, odio y división.
    Nada de esto habría ocurrido si este país estuviera HOY creando modernidad, energías renovables, robots, alta tecnología, AVANCE. Queremos ser modernos, los catalanes los que más, innovadores ellos como siempre.
    El verdadero CÁNCER de este país, y allegados digamos, es la derecha rancia que, temerosa de no encontrar su hueco en este mundo moderno, o mejor dicho ‘aquél o ese mundo moderno y no este’, hace lo indecible por… todo lo demás, es decir dividir, mediocrizar, hastiar, aburrir, PEGAR. ELLOS SON la causa de todo esto.
    España, Catalunya incluida, deberían estar hoy partiendo la pana en el mundo. En avance tanto social como tecnológico y futurista. Creando modelo, creando tendencia, creando ejemplos a seguir.
    Pero ostras, lo pienso sobre la marcha… quizá en España sea literalmente imposible desprenderse de los rancios, y a lo mejor, mejor volverme independentista, en esta mi Catalunya natal, ahora que tras tres lustros viviendo fuera, he vuelto aquí a vivir.
    Media Catalunya hoy, quiere independizarse quizá para poder seguir siendo moderna y rompedora. España no sé, de verdad, a qué espera.

    • está la cosa que uno, escribiendo, se va a hacer pis y vuelve independentista.
      Yo que era reacio.
      España no se va a modernizar, ni va a romper la pana, ni va a ser futurista. Me cachis.
      Hay que irse para que luzca el talento. Vayámonos todos, porfa. Que se queden PP, VOX, ya C’s, y no sé si otros, con esa bandera, con ese pasado. Au adeu, abur, adiós.
      España o es mucho o no es nada. La mediocridad que se la queden los de Rajoy y toda esa gente burda, lerda.
      Si España ya no es mucho, vámonos todos, que seguro lo seremos fuera de aquí.
      Les regalamos las banderas, los reyes y princesas, el himno sin letra, el «Spain es así». Se lo metan por donde les quepa por no escribir lo feo. Vámonos todos y que se queden los rancios no sé, en su urbanización privada a modo de país con sus leyes y la bandera, y su Constitución anticuada, y pagando la luz a precio de oro. Les gusta!
      Vámonos lejos de ellos a construir futuro. No les ‘den morcilla!’ porque nos la llevamos, of course.
      Si ESPAÑA se independiza de los rancios, España será lo que puede y merece ser. Con Catalunya por supuesto en el mismo barco.
      Remando adelante, sin mirar atrás.

      • Tul sermón seria bueno si incluyeses a todos los rancios incluida Cataluña, Por lo visto y por lo que cuentas…Cataluña es perfecta y sin rancios.

        Estas de puta madre, totalmente integrado en el Nazionalcataluñismo.

        ¡Que te aproveche!

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