Si la sentencia del Tribunal Supremo que condena a siete gobernantes catalanes a penas gravísimas por hechos de estricto contenido político fuese “razonable”, no hubiese precisado extenderse hasta la friolera de 493 folios. Pues si lo fuese, con media docena de folios por cada uno de los ajusticiados, hubiera bastado. Cuando para relatar unos hechos presuntamente delictivos y luego tipificarlos se precisa tanto espacio y tantos argumentos, es porque algo falla en el entendimiento del o de los juzgadores. La dificultad para la síntesis y la logorrea, es decir, la sobreabundancia de argumentos, son los dos enemigos del “buen juicio” y del sentido común.

Por otro lado, pese a ser los hechos juzgados de carácter netamente político, esos gobernantes, esos políticos y esos periodistas de baja estofa que enarbolan la Constitución española para lo que y cuando les conviene pero la burlan o la pisotean para ídem, dicen que no son presos políticos, que son políticos presos. Y se quedan tan tranquilos… ¡Qué llamativo es el ingenio que se gastan el cinismo y la prepotencia para el juego de palabras según quien sea el justiciable!

Pero ya se pueden desgañitar todos cuantos repiten una y otra vez que España es un estado de derecho, que somos la cuarta potencia europea, que la democracia española poco menos es de las mejores del mundo, y frases huecas y fanfarronas por el estilo. Pues además de lo dicho al principio y como todos sabemos, todo depende de dónde pongamos el foco de los hechos juzgados. Y no sólo para esas siete víctimas catalanes. También para todo español de bien y bien nacido, esa condena del Tribunal Supremo es más bien un ucase (decreto del zar), una sharia (ley islámica) de cualquier dictadura de esos países árabes con cuyos jerifaltes los mandamases de esta sórdida democracia española negocian venta de armas y trapichean; un decreto franquista, vamos.

Porque esa sentencia, digámoslo de una vez, no es propia del más Alto Tribunal. Parece elaborada con Hechos preparados por el Tribunal de Orden Público de la dictadura y con Fundamentos de Derecho de la Audiencia Nacional; un tribunal éste, por cierto, que, como el Constitucional, no tiene su equivalente en Europa.  

Porque dicha la cosa con más llaneza, casi 500 folios empleados para argumentar y, se supone, que para persuadir a los receptores morales de la justicia, es decir, los siete condenados, los dos o tres millones de catalanes que aspiran a ese referéndum que neciamente se les niega, y también otros millones del resto de la población española son demasiados como para sospechar, que entre los pliegues de tanta retórica, no se esconde la sinrazón. Pues, como reza el titular y dicen los clásicos, la razón no es prolija.

En todo caso, y puesto que todas las sentencias son apelables ante una instancia superior (en este caso el Tribunal de Estrasburgo); puesto que, al igual que la mentalidad preponderante y mezquina española exige su sometimiento a la catalana ella debe someterse a la mentalidad de ese colectivo de Estados que es la CEE, mucho más amplia; y puesto que todo depende del color del cristal con que se mire, esperemos que quienes se pronuncien finalmente en Europa sobre este bodrio lo comprendan más o menos como acabo de exponer, y que no se me señale a mí con el dedo. Pues ya sé que, como decía Quevedo, en tiempos de injusticia es grave tener razón.

14 COMENTARIOS

  1. De acuerdo Don Richard.
    Me ha venido a la mente a Don Antonio Álvaro Solis, el lenguaje que emplean para exaltar a las ovejas….
    PALABRAS MALDITAS

    Basta analizar una palabra situándola, además, en el gesto de quien la pronuncia para conocer ampliamente la personalidad, carácter moral y nivel intelectual de quien la pronuncia. Por ejemplo la palabra «romper», que en castellano equivale a «separar con violencia». Es la palabra básica con que la derecha española aborda el conflicto entre España y Catalunya: «No permitiremos que los catalanes rompan España». Al emplear esa locución los españoles muestran como manifestación de violencia y odio, es decir, como delictivo, el discurso nacionalista catalán, que tiene una historia repetida de paz y de razón.

    Lo paradójico de la situación es que la violencia la produce España al proceder con medios represivos excluyentes, cada vez más intensos, a instalar un sometimiento que quebranta, o pretende romper la voluntad de ser de la nación catalana, su deseo histórico más profundo. Las agresiones de las fuerzas policiales del Estado emplean la cínica inversión de la prueba. Ahora que estamos descubriendo la inmensa calidad filosófica de Spinoza, el pensador de la paz y la alegría, es bueno que recordemos esta frase suya: «El deseo es la esencia del hombre». Señores jueces, políticos del egoísmo, dirigentes de la represión española ¿es aceptable la persecución de ese deseo? A la vista de la ira española uno se explica el invento absurdo del odio como delito, con lo que se pretende elevar a justicia el rencor más repugnante.

    Un cordial saludo de un seguidor que le admira

  2. Antonio, es un descanso para el espíritu y para la mente compartir el anhelo, la frustración y la indignación catalanes, aunque uno no lo sea. O aunque sólo sea porque sentimos en la nuca también el aliento de la persecución. Sí, la persecución a los “diferentes” por parte de los políticos y jueces españoles semi asilvestrados. Políticos y jueces que, vergonzosamente incompetentes, se empeñan en manejar el destino de España y con ella el de 47 millones de personas…

  3. Gracias por su atención Richard.
    Son tiempos tan difíciles que la política con sus extrañas realizaciones por motivos oscuros, ha creado y empeora a pasos grandes con la determinación de acabar con cualquier derecho, no ya digno o constitucional, sino ya humano, que cualquier opinión de apoyo, nos tranquiliza el alma y hasta ahí llega la actual y miserable situación.
    Deberiamos dejar las urnas vacías y caminar juntos en la marcha más grande de la historia enarbolando la bandera más grande de este mundo, con los colores republicanos.
    Muchas gracias por sus palabras que transmiten un sosiego para la paz del devil.
    Un gran saludo.

    • Richard, son los colores más justos del pueblo..
      Cuando escribimos sobre la libertad –ese bien supremo– la agresión desde Madrid a Catalunya empieza a revestir ciertos perfiles bélicos que las grandes potencias de la Unión Europea habrían de explicar para dejar medianamente limpia la ejecutoria democrática que se atribuyen y que tantos hechos desmienten, como la flagrante desigualdad entre sociedades, la extorsión cometida continuamente por los mercados, las leyes que dejan en nada la libertad de expresión, el veto frecuentemente velado con que se desechan las ambiciones más elementales de poblaciones numerosas que sólo sirven de combustible a las potentes corporaciones especuladoras. Esto me lleva a comprender, con el alma en la mano, a los partidarios de la república catalana que dicen no bastarles con lograr al fin una bandera soberana sino que es urgente y rigurosamente necesario ponerla como señal de otro tipo diferente de vida económica y social. Catalunya podría desde su libertad ser un santo y seña de la época que se está alumbrando con tanta sangre. Una época en que lo humano volviera a medirse por la libertad y la igualdad que viví íntimamente, y pese al fascismo que nos tocó en suerte, en una Catalunya asomada al mar que inventó el pensamiento. Sé que esto que escribo parece un apremio del alma, pero no se puede vivir sin que el alma exista.

      Un abrazo Richard

    • No se si el Sr. Iglesias, rechazará el canto de las sirenas. Por si acaso amárrese al palo mayor no vaya perder los últimos republicanos que vamos hocicando en la tierra en qe descansan los qe un día gritaron «¡Viva la República!» para vestir a España de país presentable. Allí si estaban debidamente juntas churras con merinas en un común entusiasmo, con un programa que cabía en dos líneas que decían eso tan cierto que gobernar para el pueblo sin el pueblo no es programa para ir sino para volver. Guárdese el Sr. Iglesias, lo que necesitan los españoles no es precisamente socialismo sino un gato. Hay que arañar, Sr. Iglesias. No pierda usted tanto tiempo en redactar infolios tan abundantes, porque la política española hay que bailarla en una romería con todos los mozos y mozas arremangados danzando alegres sobre el mismo césped. Todo lo demás es, simplemente, ir por el sobre que contiene las instrucciones.
      Aconsejo al Sr. Iglesias, que no ande por las sacristías, que es fiesta parlamentaria de guardar. Y si hay que comulgar lo haga a cielo abierto, si no los suyos le acusarán de herejía. Es hora de gritar «¡Viva la República!» para probar izquierdistas. Se lo dice a usted un ciudadano al que la única bandera legal es la Republicana

      Salud y República

  4. A mi juicio, si todas las sentencias del Supremo se conocen en fechas de elecciones es porque Sánchez espera conseguir más votos; ya veremos lo que pasa el día 10.

    • Exactamente, no hay que ser muy listo para verlo. Como la vergüenza de la exhumación del generalísimo, el aplazamiento de la sentencia en el caso de los eres, Catalunya etc. Etc. Etc.
      El mismo modus operandi que el RAJOY PP. para tapar sus miserias.
      Este país se va a la mierda por culpa de políticos incompetentes, sin estudios y delincuentes que roban impunemente y que harán lo que haga falta para seguir con su estatus quo a costa de las vidas que hagan falta.
      Esto solo se arregla con una unión general del pueblo, una rebolucion republicana.
      No me queda tiempo para escribir más.
      Saludos

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