Hoy se exhuman los restos del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos después de llevar enterrados allí más de cuarenta años. En principio, y como bien hace gala el gobierno de Pedro Sánchez, parece una buena noticia porque se aplica la Ley de Memoria Histórica. Así lo ha defendido la ministra de Justicia en funciones Dolores Delgado, explicando que los restos del dictador irán a parar al cementerio de Mingorrubio, en el barrio madrileño de El Pardo. No obstante, hay quienes pensamos que dicha exhumación no es sólo una pantomima electoralista, especialmente sabiendo que los gobiernos del PSOE han tenido muchas oportunidades para hacerlo, sino que además es terriblemente bochornosa: se retiran los restos de Franco pero permanecerán los de José Antonio Primo de Rivera; se retiran los restos de Franco, pero se le sigue otorgando un lugar de culto al dictador.

El Valle de los Caídos es un conjunto monumental nacionalcatólico dedicado a los vencedores de la guerra civil. De hecho, es falso aquello de que el Valle de los Caídos se hizo como un monumento a la reconciliación, pues el decreto de creación del monumento, de 1 de abril de 1940 dejaba claro que el complejo monumental estaba dedicado a homenajear y recordar a “los caídos por Dios y la Patria”, o sea, sólo a los vencedores. En posteriores discursos, incluido el de la inauguración del monumento en 1959, se siguió insistiendo en la idea de “nuestros mártires”, y sobre las puertas de acceso a los sepulcros subterráneos donde están enterrados los muertos de la guerra aún puede leerse la inscripción Caídos por Dios y por España, 1936-1939. De este modo, y aplicando la Ley de Memoria Histórica, el Valle de los Caídos debería ser demolido, o al menos eliminar todo contenido propio de la dictadura, pero lo cierto es que en el Valle de los Caídos puede haber enterrados más republicanos que franquistas debido al traslado de fallecidos de fosas comunes para rellenar un cementerio que permanecía vacío. Así pues, su demolición seria algo más difícil, pero exhumar a Franco del Valle no hace que éste sea neutral, pues allí seguirá enterrado José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española, motivo por el cual el Valle de los Caídos seguirá siendo un monumento a los “caídos por Dios y por España” y, en consecuencia, un monumento contrario a la Ley de Memoria Histórica. Pero el bochorno de la exhumación de Franco no se reduce a los hechos explicados, sino también al hecho de que el dictador tendrá, todavía, un lugar de culto.

Si revisamos los lugares en los que están enterrados los dictadores de la Europa occidental entenderemos el bochorno. En primer lugar, tras suicidarse Adolf Hitler, sus restos fueron quemados y enterrados. Se desconoce dónde fueron depositados sus restos e incluso el búnker fue eliminado, habiendo hoy en su lugar un parking, eliminando de este modo todo lugar de culto para el dictador porque la legislación alemana prohíbe la apología del nazismo. Posteriormente la tumba de los padres del dictador nazi en Leonding, suroeste de Austria, también fue retirada en 2013 tras las denuncias de que se había convertido en un lugar de peregrinación de ultraderechistas en el que se hallaron símbolos nazis. En segundo lugar tenemos el caso del dictador fascista Benito Mussolini quien, después de ser descolgado de la Plaza Loreto en Milán tras su exhibición por los partisanos el 28 de abril de 1945, éste fue sepultado bajo una tumba anónima desconocida, no dando oportunidad a generar un espacio de culto. Sin embargo, no podemos decir lo mismo del dictador portugués Salazar, el cual sigue enterrado en la parroquia de Vimieiro, en Santa Comba Dão, en una modesta tumba donde descansa con sus padres.

A pesar de que el Senado haya condenado el franquismo, mediante la abstención del PP y de Ciudadanos, y que la Ley de Memoria Histórica establezca la retirada de los símbolos franquistas de edificios y espacios públicos y la despolitización del Valle de los Caídos, lo cierto es que el Valle de los Caídos sigue teniendo simbología franquista y el fundador de la Falange seguirá enterrado en el complejo monumental, así como el dictador Franco seguirá teniendo un lugar de culto en Mingorrubio. De este modo, y si realmente hay voluntad de aplicar la Ley de Memoria Histórica, José Antonio Primo de Rivera y la simbologia franquista del Valle seguirá siendo una asignatura pendiente e inmediata, y en cuanto al dictador Francisco Franco, es un error dotarlo de espacio de culto para la familia porque también lo será para fascistas, sin olvidar a los familiaries que reclamanan desde hace mucho tiempo sacar a sus fallicidos del Valle de los Caídos para retornarlos a su lugar natal. Por este motivo no se debería haber otorgado ningún espacio de culto para la familia, sino que sus restos deberían haber sido incinerados y entregados a la familia, un gesto que ni el dictador ni sus sucesores tuvieron ni han tenido con las familias que siguen teniendo a sus familiares enterrados en las cunetas. Parece realmente inconexo, pero tal y como tratamos nuestro pasado tratamos nuestro presente, y la supervivencia del culto al franquismo en Mingorrubio hace evidente que murió Franco, pero el franquismo no desapareció con el régimen del 78. Al contrario, pervive en su preservación del culto, así como en sus políticas de la unidad de España por encima de todo, incluso de los derechos, no sólo de los catalanes y vascos, sino de todos los españoles como bien muestra la sentencia a los presos políticos por sedición. Pero esto ya merece otro artículo.

4 COMENTARIOS

  1. no sé, yo creo que la exhumación ha tardado porque ya vemos cómo se defienden los franquistas. De haberlo organizado mal, quizá el caso quedara cerrado a favor de la familia y los restos de Franco siguieran ahí por los siglos de los siglos.
    Mejor despacio y buena letra. La derecha conoce las leyes al dedillo, de ahí su habilidad en usarlas y retorcerlas al extremo siempre en pro de sus intereses, vaya que sí.
    Creo que este logro es sólo un primer paso, así como una notable victoria de la Ley de Memoria Histórica y la Democracia. Apuesto a que en el futuro vendrán más.
    Personalmente, si algo me parece criticable de la izquierda es la impaciencia. Queremos TODO YA, si no, parece que no sirve, parece que es falso. Ese defecto es nuestra perdición, pues no avanzamos.
    Con esta exhumación, avanzamos.

    • No puedo estar de acuerdo con usted y está muy equivocado en mi opinión de la verdadera izquierda, pues soy descendiente de quien levantaba el puño siempre que la ocasión lo requería y esa izquierda, ya no sólo en España sino en Europa no existe y carece de hechos para poder considerarse así, cuando lo hacen en palabras para ocultar su verdadera identidad y seguir con un único objetivo de perpetuar su estatus quo y el bipartidismo que les da la vida, la buena vida con medios ilegales de corrupción y expolio al pueblo y hasta donde el alcancen, como dice la película ; el mundo núnca será suficiente.

      Algunas veces viviendo en Barcelona solía ir a las Ramblas para ver si alguna vez lograba vencer al trilero y jamás lo conseguí. Me consolaba con acercarme, poco más allá, al barquillero que pregonaba su infantil mercancía con su grito junto al gran cubo que la contenía a disposición de quien hiciera funcionar la rueda de la suerte: «¡Siempre toca, sino un pito, una pelota». Luego me sentaba en un banco, bajo un árbol viejo y solemne, y veía llegar a las damas y caballeros que embutidos en caros ropajes acudían a oír los grandiosos, admirables y liberadores coros del “Lohengrin” wagneriano.

      Y esperábamos que Franco se muriera. Pero he aquí que puestos a soñar leyenda he acabado en Prometeo, al que un permanente fascismo devora incansablemente el hígado de la libertad. Me encuentro, como cantaba Raimon que «tiro la piedra y no sé a dónde va». Pero la tiro. La fe es siempre petate del que se va, no contrabando del que llega. Afincado en suelo tan firme seguiré creyendo que las grandes esencias –la libertad, la justicia, la razón– surgieron del absoluto metafísico definido por el Platón de la caverna o del Absoluto majestuoso con que nos amasaron ajenos a toda Constitución. Esas creencias que me hacen compartir los duros días de los catalanes están a salvo de jueces solemnes, políticos insidiosos y cualquiera otra fuerza realquilada en el orden. Uno vive, como diría Viktor E. Frankl, como hombre en busca de sentido.

      A mí me complace que mi vecino sea libre porque con su libertad sana traza una frontera que también es mi frontera respetada, con su razón estimula la mía, con su afán de justicia declara la justicia como potente realidad de lo justo. Todo esto que digo puede ser retórico, pero produce paz y convivencia.

      Por mi parte dejo la cuestión catalana en donde está: en plena batalla de un pueblo que desea ser el mismo. No admito esa teoría de que una Catalunya soberana provocaría un desmerecimiento de los españoles residentes allí. He hablado de españoles emigrantes en Inglaterra y se sienten perfectamente libres en el marco de su nueva ciudadanía ¿O es que España es más España por conservar colonias interiores? El otro día escuché a una arrebatada española decir enfurecida: «¡Lo que quieren los catalanes es quedarse con nuestro dinero!». Quedé estupefacto. Y como aficionado al teatro lírico español recordé aquel coro de “La Generala”: «¡Señora, señora!/ Parece mentira,/ que tenga una dama/ tan poca aprensión./ El ver lo que vimos/ el ver lo que vimos/ nos llena, señora/ de estupefacción».

      Esa España de gracia e ingenio republicano era mi España. Y no la indigesta y pobre de ahora. Pero ya, mucha gente murió y mi alegría se fue.

      Salud y República

    • Difiero completamente con Vd. ivancho. No es que la derecha conozca las leyes, es que la derecha las creo a su medida para su servirse de ellas, también dice «Queremos TODO YA» ¿Todo ya, después de casi cuarenta y cinco que se nos dijo que España era una democracia y un estado de derecho? Y que el partido, que hoy hace campaña de este hecho, tuviera mayorías absolutas para haberlo hecho desde el 1982, así que no veo por ninguna parte esa victoria de la Ley de Memoria Histórica de la que Vd. alardea. Un saludo.

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