La subida de VOX es, sin duda alguna, la noticia de las elecciones del 10N. No era una sorpresa, sino algo esperado, pero siempre quedaba la esperanza de que las encuestas se equivocaran, y se equivocaron en un sentido: Ciudadanos bajó más de lo esperado. La alarma se activó por todos lados y la izquierda dio el grito de salida: hay que combatir a VOX en las calles y en el congreso. No cabe duda de que VOX es, en sí mismo, un peligro para la sociedad, pues propone bajar el sueldo mínimo, vulnerar los derechos humanos de los migrantes, ignorar el terrorismo machista, acabar con el estado de las autonomías, etc. Un sinfín de medidas que no sólo vulnerarían decenas de artículos de la Constitución, sino y más peligroso todavía, vulneraría los mismos artículos de los Derechos Humanos. Sin embargo, VOX no es un problema, todavía, para la democracia parlamentaria, no sólo porque no sume mayoría absoluta, sino porque nadie querrá acercarse a VOX. Por un lado, al PP no le conviene blanquear a VOX porque eso es justamente lo que ha hecho Ciudadanos y por hacerlo ha caído a tener sólo 10 escaños. Y por otro lado, PSOE convertirá a VOX en su archienemigo. Aquí radica el verdadero peligro.

Las elecciones del domingo han mostrado, una vez más y más enfáticamente, que la gobernabilidad del estado español es compleja y requiere de pactos. Hace mucho tiempo que constatamos, a pesar de que PSOE no quiera admitirlo, que las mayorías absolutas han muerto y que estamos en un nuevo contexto político previo a un nuevo régimen. Este nuevo contexto ha hecho surgir, por un lado, un abanico casi inédito de la diversidad territorial del estado español, desde vertientes nacionalistas, a otras más sociales o poblacionales. Por otro lado, también ha hecho surgir partidos más ancorados en postulados de izquierda, así como ha otros más a la derecha. Toda esta amalgama hace que los viejos partidos, acostumbrados al bipartidismo y a las mayorías absolutas, no sepan dialogar, no sepan emplear aquello de lo que tanto presumen: la democracia. La supervivencia del régimen del 78 está en juego y dos hechos muy importantes que nos han llevado a estas últimas elecciones lo constatan: las demandas incansables de un referéndum de autodeterminación para Catalunya y la irrupción de Unidas Podemos. Ambos fenómenos, que expliqué largo y tendido en la revista Reflexiones Marginales, están estrechamente relacionados pues los de abajo ponen en entredicho a los de arriba (el 15M y el Octubre Catalán). De ahí que podamos sospechar que las elecciones del 10N dan para un gobierno, no progresista como ha dicho recientemente Pedro Sánchez, sino para un gobierno cuyo objetivo sea salvar al régimen del 78.

Si miramos los números de los escaños obtenidos y lo explicamos con el efecto VOX veremos lo que sostengo. Lo que la prensa llama una “pacto de izquierdas” (PSOE+UP+MP) da un cifra total de 158 y la suma del conocido “trifachito” (PP+C’s+VOX+NA+) da un total de 152. Ni uno ni otro pueden gobernar sin el apoyo de los mal llamados “nacionalistas”. De ahí que se hayan hecho números por todos lados pero me temo que ninguno está haciendo los cálculos correctos, a saber, la suma de PSOE y C’s más algún partido regionalista como Coalición Canaria o el Partido Regionalista de Cantabria. Ciertamente, la suma seguiría sin sumar, pero sí darían los números si PP y NA+ se abstuvieran. Veamos: la suma seria 120 de PSOE + 10 de C’s + 1 o 2 de algún regionalista, suma un total de 131, junto con la abstención de PP (88) y NA+ (2), serian entonces 131 votos a favor y 129 en contra. La investidura seria posible, ¿pero y la gobernabilidad?

Muchos podrán decirme que ni PSOE ni PP aceptarán tal gran coalición encubierta, pero me temo que no serán ellos quien decidan, sino el monarca y todos los que sustentan el régimen del 78. Porque de lo contrario tendríamos un gobierno del PSOE con Unidas Podemos y con el apoyo de los independentistas, algo que el régimen no puede tolerar porque ni está dispuesto a aceptar que la riqueza de los españoles se reparta justamente y se intervengan las empresas por interés general, ni tampoco está dispuesto a someter a referéndum la unidad del estado español: ambas ideologías ponen, no sólo en entredicho al régimen y la monarquía, sino que los ponen en un alto riesgo de supervivencia. En consecuencia, hay que buscar una alternativa que, aunque pueda dañar a alguno de los partidos del régimen, pueda al mismo tiempo sofocar temporalmente los ánimos. Esa alternativa pasa por un pacto entre PSOE, algún regionalista y C’s, ejerciendo la “utilidad” de la que han hablado sus representantes tras la dimisión de Rivera, y con la abstención de PP y NA+. Éste no seria un gobierno progresista ni tampoco tendría la intención de resolver el conflicto catalán democráticamente, al contrario: seria un gobierno en el que las políticas de izquierda quedarían en minoría, por lo que la reforma laboral, la ley mordaza y cuantos cambios socioeconómicos necesita la ciudadanía española no se abordarían, pero seria un gobierno que compartiría su unidad frente al “problema de los independentistas” en defensa de una constitución que nunca dejaron de violar.

Ante la posibilidad de un gobierno de estas características, podemos decir que el peligro no es VOX porque los herederos del franquismo no tienen mayoría absoluta. El problema seria un gobierno fruto del pacto entre PSOE, PP, C’s y algún regionalista porque no abordaría los problemas principales del estado español: el problema socieconómico y el problema territorial. Los números dan para un gobierno, sólo hace falta que los dos grandes partidos (PSOE y PP) se “sacrifiquen” por España. De lo contrario, nos vamos a nuevas elecciones en las que Unidas Podemos y el independentismo puedan subir un poco más, pero seguramente unas elecciones en las que seguro VOX arrasaría, esta vez a costa del PP. El régimen del 78 no puede permitirse el auge de VOX porque el régimen también es el PP, pero lo que seguro no puede permitirse es disminuir sus riquezas ni launidad de España, garante de la corona. En las próximos semanas veremos como el gobierno intentará cerrar por arriba y autoritariamente la crisis abierta del régimen del 78, una crisis que, espero, sólo sea el principio del fin de un régimen que agoniza y se repliega sobre si para resistir antes de morir.

8 COMENTARIOS

  1. Solo se puede salir del bucle con un gobierno de coalición PSOE-PP. Y dentro de cuatro años ya se verá. Si no esto va a acabar como el rosario de la aurora.

    • Solo se puede salir del bucle, probando los siguientes 45 años sin monarquía impuesta y restaurando la legitimidad de la República…y luego ya se verá…¿no te parece mas justo Jesús?….o ¿acaso crees que el problema está en quien nos gobierna PP o PSOE mas que con qué forma de gobierno se rige el país?….máxime sabiendo que el que llevamos ya 45 años ha sido impuesto y el que se debería reclamar para probar en los próximos 45 años sería el legítimo….y luego ya se verá….porque de otra manera esto puede terminar como el rosario de la aurora.

      Ondo izan lagun

      Julen Lizaso

    • No te cortes Jesús, pueden añadir a Vox, y así lo harán de una manera mucho mas holgada. Yo no se como será un gobierno «como el rosario de la aurora» pero lo que si se, que como esa combinación que propones de PSOE+PP se lleve a cabo, yo cruzo la “raya” a Portugal, que la tengo muy cerca, y para tres telediarios que me quedan, me los voy a vivir al País Luso.

  2. Me da que con esos supuestos en Cataluña y Euskadi los independentistas subiremos bastante más votos que esos pocos que les augura. Pasé de creer en el faderalismo a pasar vergüenza ajena con la España casposa, corrupta y cateta, con un solcialismo de derechas, y ya estoy con lo de: con esos no quiero saber nada, mejor la independencia. ¿ Como puede ser uno socio de alguien que lo avasalla, insulta o de quien lo ningunea tal como propone este articulista ?

  3. Me niego a aceptar lo «Régimen del 78» como si estuviese grabado en bronce. Necesitamos unos políticos que se den cuenta de que el país de hoy, no es el mismo de entonces. Las leyes, aún las más importantes deben de ser adaptadas a los momentos que se viven. Eso sí refrendado por los ciudadanos. Para terminar regular las grandes corporaciones no tiene que significar nacionalizar las.

  4. Lo siento. Te equivocas en el paradigma. Y de hecho, esta tarde ya te han dicho que no es así.

    Tienes razón en una cosa y es que el régimen, en general, no permite que se le derrumbe, pero entonces ni sabríamos de la existencia de VOX o de UP, salvo por ver un logo en una papeleta.

    Todos forman parte del régimen. Estas elecciones han sido para sacar unos cuartos más de las arcas públicas (fíjate que rápido han pactado ahora, aunque te adelanto que es otro teatro, como el de las peleas anteriores).
    El régimen o los que ostentan el poder están detrás de todos. Los partidos solo son enemigos de puertas afuera. De puertas adentro todos son colegas, y meros mercaderes de ideas. La única ideología que hay detrás de ellos es ser títeres del poder, y meros comparsas para hacernos creer que decidimos algo.

    Otra cosa es lo que decidan hacer con nosotros, manipulándonos a través de los teatros que nos montan (que se vuelven conflictos reales paea los de abajo).

    No cuadra que con un discurso y programa casi iguales, PSOE y UP hagan como si no se pudieran ver, y ahora en una tarde sacan adelante un pacto. Ahora, que es más difícil. Puro cuento.

    Se quedan con nosotros. Lo que no sé es hacia donde nos llevan. Somos un rebaño muy ciego, y el que no está ciego está mareado en un bosque muy oscuro.

    Paz y bien para todos. Nos va a hacer falta.

  5. Esa ecuación para una coalición encubierta podría ser, pero no sé si aunque lo ordene el Preparao estaría de acuerdo Casado porque entregaría la oposición a Vox que teme tanto; además, sería una estafa de gobierno progresista por parte de Sánchez. De todas formas, manda huevos con este régimen!.

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