Hubo un tiempo, no demasiado lejano, en que a buena parte de la izquierda española nos preocupaba que en el Parlamento estatal sólo hubiera una fuerza conservadora. Desde la desaparición de UCD y hasta la llegada de Ciudadanos en 2015, las únicas siglas con representación parlamentaria a la derecha del PSOE eran las del Partido/Alianza Popular y su filial en Navarra (si se exceptúan las derechas nacionalistas catalana y vasca y los experimentos frustrados de CDS y UPyD). Los de la gaviota concentraban hasta entonces todo el voto conservador: desde el neoliberalismo hasta las opciones más autoritarias y profranquistas; de la democracia cristiana al nacionalcatolicismo más fundamentalista y reaccionario. Toda la derecha votaba al PP.

El panorama ha cambiado, y a juzgar por la mayoría de las voces de uno y otro signo político, a peor. En esa percepción coinciden sospechosamente los análisis de derecha y de izquierda. Tanto PP como C’s tienen razones de sobra para mirar el fenómeno voxarra con preocupación: pesca en sus caladeros de votantes. Pero, ¿por qué también debe quitarle el sueño a la izquierda? Lo que es malo para azules y naranjas, ¿no debería ser bueno para rojos y morados? ¿Acaso es un problema que la derecha más retrógrada esté ahora separada y clasificada con una etiqueta distinta (verde chillón, para mayor claridad)? ¿Sería preferible que esos votantes que apoyan a Vox siguieran apoyando al PP o a C’s? ¿Hemos estado en un error durante décadas quienes protestábamos por aquella derecha monolítica de partido único? ¿O es ahora cuando nos equivocamos? Estas preguntas son demasiado abiertas y están planteadas de manera sesgada. Tratemos de contestar cuestiones más concretas:

¿Esta nueva derecha montaraz le quita votos a la izquierda? Respuesta: no. Al menos, no de manera significativa. Los dos grandes bloques a nivel nacional siguen en porcentajes casi idénticos. El bloque de izquierdas, es decir, la suma de PSOE + UP + Compromís + BNG + MP (aceptemos PSOE como animal de izquierdas) pasó de obtener el 28A un 44,01% de los votos al 43,64% conseguido el 10N. Las derechas, por su parte (PP + Vox + C’s + Na+), han pasado en estos seis meses del 43,23 % de abril al 43,11% en noviembre. La diferencia entre ambas sumas apenas ha variado 25 centésimas. La conclusión elemental es que los votos de la derecha Torrente provienen de su propio bando: arrebatados o a la derecha gaviotera o a la derecha cuñadana. No es, por tanto, una derecha nueva, ni cosecha votos en los campos de la izquierda.

¿Consiguen las derechas alguna ventaja parlamentaria con la subida de Vox? De nuevo, no. Más bien al contrario. En abril, por ejemplo, la abstención de populares y naranjas bastaba para que Sánchez pudiera gobernar en solitario. Ahora necesitaría el sí de la formación veleta. En un plazo menos inmediato, el rechazo que la derecha Smith & Wesson provoca fuera de su propio bando va a suponer un lastre para cualquier iniciativa del bloque conservador. La derecha vasca, que en el pasado ha llegado a acuerdos con el PP, se negaría en redondo a firmar ningún documento que incluyera la firma de los voxarras. El empate entre bloques citado en el párrafo anterior sólo puede romperse por la izquierda (y en ello andan desde Ferraz), ya que los conservadores, con Vox, tendrán al resto del arco parlamentario en contra. Por supuesto, la derecha Torrente tendrá ahora capacidad para recurrir leyes y promover mociones de censura, e incluso puede que consiga –está por ver– un puesto en la Mesa del Congreso, pero eso no tiene por qué suponer una ventaja para la suma de las derechas. De esas prerrogativas ya gozaban PP y C’s sin que eso haya afectado demasiado al día a día del Hemiciclo. Sí es cierto que las voxarras van a armar todo el ruido que puedan. Ya han amenazado con seguir la senda del filibusterismo parlamentario que nos legó el marianismo, pero en versión Espartero: a cañonazos. Es posible que ello haga que el Parlamento sea más bronco, más lento… y también más entretenido. Si el histrionismo de Vox ayuda a exhibir las vergüenzas y contradicciones del Régimen del 78, tanto mejor. Lo que debería preocupar a la izquierda es la construcción de un régimen alternativo, al que sólo podrá aspirar recuperando el nexo emocional de la reivindicación republicana.

¿Puede la derecha ultramontana inclinar la balanza en futuras elecciones? Con las condiciones actuales, no. Mientras las dinámicas electorales no varíen, las diferentes marcas conservadoras se mantendrán en competencia unas con otras. Cualquier subida de una implicará una bajada de las otras, dado que las circunscripciones pequeñas (que son la mayoría) penalizan la dispersión. Sería necesario un trasvase de votos entre los dos grandes bloques, algo que no es imposible con los nubarrones de desaceleración/crisis que se vislumbran en el horizonte a medio plazo, y que dependerá en buena medida del papel que jueguen las izquierdas (sobre todo, la izquierda alternativa) en esa eventual coyuntura. La batalla por el relato será crucial, como siempre en la política contemporánea.

Así pues, esta recién llegada ultraderecha ni es nueva, ni ha significado hasta ahora una ventaja electoral ni parlamentaria para las derechas en su conjunto. Tanta insistencia y preocupación en las filas izquierdistas ante la “amenaza del fascismo” debe de referirse entonces a un peligro futuro. Con la información de que disponemos hoy, no hay razones objetivas para que la izquierda crea que hay alguna diferencia de fondo entre Ortega Smith y Rafa Hernando, entre Espinosa de los Monteros y Fernández Díaz o entre la Monasterio y la Botella. Y para hablar de amenazas futuras, es preciso conocer primero las causas, analizar cómo ha conseguido el fenómeno voxarra llegar hasta aquí. Algo que, para no agotar a la audiencia, abordaremos en otro capítulo.

7 COMENTARIOS

  1. Me alegra Carlos coincidir con tu análisis. Lo expuse y expresé el mismo análisis entre mi gente y casi me entran a degüello. Así que nada mas que añadir que ezkerrikasko.

    Para el análisis de la segunda parte no tengo criterio, porque tampoco soy puntual seguidor de la trayectoria sociopolítica del país, en la misma medida que si lo soy de la socieconómica.

    Una curiosidad…¿de donde has sacado el vocablo: «voxarra»?…salvando distancias y envergaduras ¿le das la misma connotación que: «etarras»?…Siendo así lo veo acertado ya que ambas «pandillas» luchan por liberarse del «infiel», los primeros con impulso centrípeto-nuclear y los segundos centrífugo…aunque tristemente también nuclear….ambos aquejados de un mismo mal: OMBLIGUISMO NACIONALISTA..

    Un saludo amigo

    Iulen

    • Celebro que coincidamos, Julen. Me consta que no somos los únicos.
      Lo de ‘voxarra’ no recuerdo dónde lo vi por primera vez. Supongo que en Twitter. Sí recuerdo haberlo encontrado en un análisis reciente de Xandru Fernández.
      Un saludo

  2. Nos ha jodío! los barones socialistas están saliendo a la vez con el de las empresas, los bancos, Casado, la extrema derecha y Bruselas para tumbar al Gobierno metiendo miedo antes de que gobierne Iglesias; los que están haciendo el gil…..llas son los de ERC para no apoyarles, parece que quieren que vuelvan las tres derechas.

    • Menudo inútil comunista por culpa de retrasados mentales como tú España tiene la economía que tiene por dejar que inútiles estén en el poder y tontos como tu apoyando ciegamente pero bueno lo he leído entero y XD 0 argumentos sentimentalismo barato populista se puede resumir esto.
      Por cierto mucho bla bla bla pero ni 1 solo dato has dado solo te he visto lloriquear y decir que son » la amenaza fascista» que supongo que no sabes ni lo que es el fascismo pero bueno como dice tu foto de perfil
      Se a ido ya el rojo?

  3. Pues yo he sido votante de izquierda durante muchos años pero ahora voto a Vox. He visto que el PSOE es un partido sin principios y que podemos es un partido absolutamente totalitario. El PP sigue la estela zapateril en leyes totalitarias como la de género, memoria histórica e inmigración masiva y sin control..

    el único partido que se preocupa de la unidad de España de la Constitución y de los españoles hoy por hoy es vox.
    Y como yo hay mucha gente.

  4. El tal Sergio más parece un ‘botante’, con b de bot. Tiene nombre de algoritmo, sintaxis de copy-paste y discurso polivalente de manual de tapa blanda

  5. Joder con las derechuzas, x si era poco tb los dde Vox, a ver si forma Pedro de una puñetera vez el gobierno con Iglesias xq ayer no estaba muy contento.

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