Aunque la idiosincrasia de las sociedades es muy variada, tan va­riada como sociedades y culturas, lo cierto es que la sociedad occi­dental y especialmente la española (pese a que la globaliza­ción barre el imaginario, las ideas y los rasgos naciona­les, debili­tando costumbres en favor de las anglosajonas), funciona más a golpe de refranes, de dichos populares, de prover­bios y de pautas comunes que de leyes. Incluso principios no escri­tos como “todo lo que no está prohibido (por las leyes), está permitido”, o “no todo lo que no está prohibido está permitido (por la moral)” for­man parte del acervo que orienta muchas veces a una persona an­te una situación más o menos delicada. Aun­que respecto a estos dos principios, si bien parecen con­cluyentes desde una posición acrítica, no lo son tanto desde una perspectiva filosófica. No por­que no sean relativamente cier­tos, sino porque al discernir el com­portamiento más correcto en un momento dado, en el pri­mer caso se suscita la duda sobre si no fal­tará precisamente una ley para esa materia determinada, y en el segundo, la de qué clase de mo­ral hablamos: si es reli­giosa, o si es civil. Por ejemplo, la redu­cida al imperativo kan­tiano: “obra sólo según aquella máxima por la cual puedas querer que al mismo tiempo se con­vierta en ley univer­sal”…

Sin embargo, los dichos populares, los proverbios y el sentido común nos llevan en volandas y nos sentimos mucho más seguros a la hora de obrar, sobre todo cuando nuestra conducta va a afec­tar a terceros. En todo caso, el instinto y el egoísmo instintivo se enfrentan a menudo a la ley penal y a la moral predominante. Pero si la ley penal es concreta, la moral es incierta. Pues puede ser tanto religiosa, con todo su cortejo de contradicciones y de agravios comparativos (“útil” para el pueblo llano y débil o inexis­tente para las clases sociales de postín), como civil, esa ba­sada en el imperativo categórico kantiano mencionado, principio rector de la con­ciencia de quienes no nos dejamos guiar en abso­luto por una reli­gión, ni tampoco por sus pautas morales…

Aún así, a diferencia, por ejemplo, de los pueblos germanos guia­dos por la moral protestante de Lutero, de Calvino o de Zwinglio, pero también por la filosofía de otros, principalmente Max We­ber; o los neerlandeses, influidos además también por la filosofía de Spinoza, el pensamiento moral en España ha estado siempre mu­cho más impregnado de una suerte de catolicismo atroz, que por la filosofía salvo retazos de senequismo. Y si bien la moral reli­giosa cristiana, a su vez está determinada por la es­colástica de la filosofía de grecolatinos, léase estoicos, Aristóteles y Platón, la moral social común y los comportamien­tos no amorales, aunque pueda parecer otra cosa se sustentan en refranes, en dichos popu­lares, en proverbios y otros principios de origen vario que hacen de ensamblaje de la sociedad, más que en la moral y en la práctica religiosas propiamente dichas.

Digo lo anterior, porque conociendo muy bien la idiosincrasia ge­neral predominante de la sociedad española e hispana en su con­junto sé, primero cómo se las gasta el discurrir más extendido de los españoles; segundo, cómo y por qué reacciona una gran parte de la población contra dos territorios que persiguen su inde­pendencia desde tiempo inmemorial y de paso contra tantos espa­ñoles que les comprendemos y apoyamos porque, siendo ellos es­pañoles, lo somos más por la fuerza de las circunstancias que por el deseo de serlo, mientras España no sea una república.

Por todo ello y porque, fuera de los círculos independentistas de entonces, había muy pocas posibilidades de converger en las ideas, la mayoría de mis muchos escritos relativos a las dramáti­cas y belicosas vicisitudes entre el Estado español y la parte del pueblo euskaldún independentista, no vieron la luz y los guardo en la carpeta de lo “no publicado”. En aquel entonces los consi­deré impublicables, y aún hoy, aunque tienen mucha conexión con el asunto catalán, o precisamente por eso, los sigo conside­rando inoportunos pues podrían encender de nuevo el independen­tismo vasco que se sumaría al catalán, y con ello provo­car una situación francamente peligrosa, al me­nos desde el punto de vista retórico. Bastante tenemos con lo que hay…

En estas fechas, casi veinte años después del “conflicto vasco” no he podido reprimir la tentación de publicar sobre lo de Cata­luña, y sobre el pueblo catalán con motivo de unas gravísimas pe­nas y unas pe­nalidades sobrevenidas por un choque de trenes: el uno de alta velocidad, el del Estado español, y el otro de mercanc­ías, el del Go­vern catalá. Pero lo cierto es que cuando ponemos frente a frente al español me­dio frente al catalán medio, en mi con­sideración el español, sobre todo quienes le representan en la política y en la justicia, sale siempre perdiendo desde un punto de vista antropológico. Y siendo la envidia el pecado capital por anto­nomasia del español, como lo desveló en su día Díaz Plaja en su ensayo El español y los siete pecados capitales, es difícil que el observador movido por la objetividad posible, no aprecie que la diferencia entre am­bos pue­blos hace prácticamente imposible el entendimiento. Co­mo prácti­camente es imposible, por ahora, con la monarquía y la Cons­titución por medio y su modo de interpre­tarla, la reconcilia­ción de los dos bandos de la guerra civil que ahí siguen latentes, hasta que un proceso constituyente dirima la forma de Estado op­tando constitutivamente entre la monarquía y la república. Lo único posible por ahora es el hilván de acuerdos entre una parte de los representantes catalanes y el gobierno cen­tral en funciones; un hilván, para una investidura prendida con alfi­leres y una gobernabilidad sin asomo de estabilidad.

35 COMENTARIOS

  1. «Aunque la idiosincrasia de las sociedades es muy variada, tan va­riada como sociedades y culturas, lo cierto es que la sociedad occi­dental y especialmente la española (pese a que la globaliza­ción barre el imaginario, las ideas y los rasgos naciona­les, debili­tando costumbres en favor de las anglosajonas)»

    La globalización ya ha arrasado con todo.

    Llevamos con este desde la romanización, pero es que ahora ya no se pude disimular: en Occidente hay una sola cultura. Puedes llamarla como quieras a esa cultura Occidental de base grecolatina, pero es innegable que está por todas partes.

    Un italiano, un valenciano, un inglés y un alemán viven un día a día que es calcado en un 90%. Y ojo: no hablo de folclore. Hablo del día a día, de lo que importa, de lo cotidiano. Lo que viene siendo la cultura, el modo de vida.

    Es todo igual.

    No digo que esté bien, pero es así.

    Y no es solo lo anglosajon, ojo. En lo más superficial hay elementos de todo tipo. Especialmente americanos, está claro. Pero la infancia de muchos es Akira, Son Goku, Benji y Oliver… el puñetero Pokemon…. forman parte de nuestra cultura también. En mi familia hay varios que practican el arte indú del yoga, y a mis amigos les encanta el Kebab…..

    Han cogido elementos de todo tipo, lo han añadido a la mezcla, y lo han removido hasta lograr algo homogéneo. Y la base, ya digo, la cultura grecolatina. La de toda la vida de Dios.

    No nos engañemos; en todo Occidente tenemos todos los mismos valores, las mismos hábitos,… la misma cultura.

    Feliz año nuevo, y que la Fuerza os acompañe.

    • Discrepo absolutamente.
      En todo Occidente NI tenemos todos los mismos valores, NI los mismos hábitos, Ni la misma cultura, ni siquiera dentro de un mismo país. Conviene viajar con la mente y los ojos abiertos antes de hablar y decir sandeces.

      • Buenas:

        Vamos a ver, caballero:

        El sujeto al que estamos investigando salió disfrazado por Halloween. Le gusta el fútbol. Tiene una camiseta de la NBA. Come habitualmente en un restuarente Chino. Es abogado en Price Waterhouse Cooper. De pequeño veía Dragon Ball. Cerca de su casa hay un Mc Donalds. Hace pilates en su gimnasio, que es el Holiday Inn, con sus zapatillas nike, por que es un narcisista que busca tener un cuerpo ideal. Se ha visto todas las temporadas de Los Simpson. Piensa que los nuevos episodios de Star Wars son basura.

        Habla con sus amigos a menudo a través del whassap de su Iphone,al cual está enganchado gran parte de su vida.

        Discute de política a través de Facebook.

        Es un materialista que busca la felicidad comprandose una tele Sony enorme en la que ver los deportes, y jugar con su Play Station.

        Está en contra del fundamentalismo religioso. Cree en la otra vida, de forma algo difusa, pero nunca pisa un templo, como no sea por una boda de un conocido. Afirma ser partidario de la democracia, pero al mismo tiempo se irrita mucho con opiniones políticas contrarias a la suya. Se declara públicamente a favor del matrimonio homosexual, pero internamente le preocupa que los demás crean que es gay.

        Lleva el pelo corto, su colonia es Hubo Boss, y la música que le va es el Heavy Metal, el pop-rock, y detesta el reggetón con toda su alma.

        Con toda esa avalancha de datos, dígame:

        1.- De qué país europeo es ese hombre, y

        2.- Cómo ha descartado a todos los demás países europeos.

        Un saludo.

        Post Data: he viajado mucho. Tenía los ojos abiertos. Y he visto la misma mierda en toda Europa.

    • En completo desacuerdo con su frase «Un italiano, un valenciano, un inglés y un alemán viven un día a día que es calcado en un 90%» he vivido en la Suiza alemana, y con una intensa relación con Austria, Alemania, e Italia, casi treinta y siete años, y decir que el día a día es igual con los de un español, cuanto menos, se puede calificar un desconocimiento de la realidad, y hasta me atrevería a decir, que el día a día de un italiano del norte (polentone) tiene una gran diferencia con el de uno del sur (terrone), y me baso en mi experiencia de haber vivido entre esos países.

  2. Aunque lo siento y percibo igual…no sabría expresarlo mejor, ya que estoy bastante inculturizado de lo que se lleva y consume en occidente, ya que, aunque habito en ese espacio geográfico……. no lo vivo…….no lo siento con emoción…en consecuencia, no colaboro para que así sea.

    De su comentario, en este me han «frenado» sus dos TODO del final; a saber….» La de toda la vida de Dios»…y «.tenemos todos los mismos valores».

    No quiero abundar en ellos porque entre otras cosas me cuesta entrar y seguir el hilo de debate, -aún reconociendo que mantenerlo con usted me resulta enriquecedor- con las personas que escriben «embozados» bajo siglas o seudónimos.

    Que tenga también un buen día

    Iulen Lizaso

    • Ciertamente, Julen Lizaso, a mí me ocurre igual.
      Lo que pasa es que la frase “todos tenemos los mismos valores” he querido interpretarlo, primero por contraste con el resto del planeta, y segundo que está expresado como premisa que el poder instituido establece sin más y sin consultarnos. Como en franquismo (y ahora en buena medida también) “todos éramos católicos”, por decreto de Franco y de los arzobispos…

      • Buenas:

        «Lo que pasa es que la frase “todos tenemos los mismos valores” he querido interpretarlo, primero por contraste con el resto del planeta, y segundo que está expresado como premisa que el poder instituido establece sin más y sin consultarnos»

        Solo lo primero.

        Para buscarse una cultura diferente hay que salir de Occidente; si vas a intentar un contraste entre la cultura imperante en España e Italia (por ejemplo), no hay contraste alguno; es todo practicamente igual.

        Lo segundo, lo de la «premisa que el poder instituido establece sin más»; resulta que hoy es justo al contrario: se nos quiere vender que vivimos en una «sociedad multicultural», cuando lo cierto es que está todo estandarizado.

        Si todos vamos a restaurantes chinos desde hace décadas, entonces la comida china no es «multicultural». Ya forma parte de NUESTRA cultura.

        Idem con el Kebab, el yoga, el balonceso, el manga japonés… todo es masivo, todo es común. Forma parte de nuestra vida cotidiana. Como Los Simpson y Halloween.

        No existe esa «multiculturalidad» que nos quiere vender desde arriba. Es todo la misma cultura: esencialmente cultura grecolatina, con algunos ingredientes añadidos que han sido diluidos en la mezcla, y perfectamente removidos. La «sopa» resultante es homogénea.

        Un saludo

    • Buenas:

      Respecto de los valores, se lo expongo con un ejemplo:

      Si a un fundamentalista islámico le espetas «no eres democrático», él te respondará «Por supuesto que NO, y a mucha honra». Por que el fundamentalista islámico tiene otros valores, y la «decadente democracia» occidental no está entre ellos.

      Por el contrario, si a un occidental del montón le dices «no eres demócrata», se retorcerá ante esas palabras como si le acusaras de ser pederasta. «¿Yo? ¡Por supuesto que soy democrático!». De hecho, prácticamente todos los partidos políticos de occidente se auto definen como partidarios de la democracia.

      Si lo son o no, y en qué medida, ya es otra cuestión.

      Los valores son metas cuasi inalcazables, no ya en Occidente, sino en cualquier parte. No existe el budista perfecto, no existe el musulmán perfecto, y en Occidente nadie es totalmente coherente con los mismos valores que proclamamos.

      Entonces, ¿qué significa tener «valores comunes»? Pues que todos ASPIRAMOS – sin llegar a alcanzarlo jamás- unos mismos ideales políticos, sociales y económicos.

      En Occidente es evidente que todos tenemos los mismos valores, por que todos aspiramos a ser (o incluso decimos que somos) demócratas, partidarios de la igualdad, defensores de la libertad de pensamiento, contrarios a la teocracia, materialistas (eso no lo decimos con orgullo, pero es así), etc.

      Son los valores occidentales, y todos están más o menos heredados de la cultura grecolatina.

      Por supuesto, ahí no acaba todo; la vida cotidiana está incluso más estandarizada. ¡Es todo igual en todo Occidente!

      Tenemos todos la misma cultura. Es así.

      Un saludo

  3. Tengo la necesidad de aclarar que en el cuarto párrafo, y mientras el administrador no haga la corrección que le he pedido, en la frase que termina “lo somos más por la fuerza de las circunstancias que por el deseo de serlo”, omití decir “MIENTRAS ESPAÑA NO SEA UNA REPÚBLICA” ,. Conste y certifico

  4. No te preocupes, publica cosas de esas tuyas que guardaste aunque puedan encender el independentismo vasco, que de lo que se trata es de liarla bien gorda, a ver si revienta por alguna parte este muermo caspañol, me encantaría empezar EL AÑO 2020 con nuevas expectativas, (es pura broma Jaime)

    • Tienes razón. No vendría nada mal liarla gorda. También soy de esa opinión. Por la misma razón que es preferible romperle a uno las narices (aunque sea metafóricamente), que estar rumiando odio.

      Te diré, por cierto, que cuando echo un vistazo al televisor (y te aseguro que es un simple vistazo), me encuentro con la «formidable» noticia sobre un «formidable» proyecto, o un propósito, de dos partidos que están pendientes de lograr la investidura y formar una coalición. Cuando ni la han formado, ni creo que la formen, y si lo consiguen, como se decía antiguamente, van a durar lo que un caramelo a la puerta de un colegio…Yo creo que hasta las televisiones, que se financian con la publicidad, hasta les dan una mordida a los protagonistas para que les proporcionen una noticia tras otra sobre el particular…

  5. «… cuando ponemos frente a frente al español me­dio frente al catalán medio, en mi con­sideración el español, sobre todo quienes le representan en la política y en la justicia, sale siempre perdiendo desde un punto de vista antropológico».
    En nuestra época va siendo más difícil cada vez encontrar formulaciones abiertamente racistas. Por tanto hay que apreciar en lo que valen estos meandros retóricos y circunloquios que gritan lo que intentan tapar.
    En la Sudáfrica del apartheid las cosas eran bastante más sutiles.
    Es lo que hay en «iniciativa debate».

    • Los estereotipos: racismo, feminismo, superior, inferior., etc.. tienen para mí un valor nulo. Son los comportamientos de carácter general lo que dotan de un carácter u otro digno o no de respeto, de admiración o de repulsa lo que cuenta. Por ejemplo, el “ser” europeo, lo que nos llega de sus instituciones es tolerancia y comprensión; lo mismo que llega a un neutral, del “ser” español, es intolerancia, rigor, intransigencia.,Diferencias notables entre colectivos que han sufrido, el uno dos guerras mundiales superadas desde el punto de vista psicosomàtco, y el otro una miserable guerra civil que no ha superado todavía. Unos vemos en eso supremacia civilizatoria y otros se jactan de seguir combatiendo todavía el comunismo y cosas por el estilo…

      • «Por ejemplo, el “ser” europeo, lo que nos llega de sus instituciones es tolerancia y comprensión»

        Insisto, como ya he hecho otra veces, en que tiene usted una visión totalmente falsa de «Europa». Como ya le he expuesto hechos y ejemplos muchas veces, deduzco que usted ha elegido auto engañarse al respecto.

        Y la relación de Alemania y España con la ultraderecha es diferente por dos motivos:

        Primero, por que a España le metieron el fascismo los europeos por la fuerza bruta, con ejércitos alemanes e italianos invandiendo la península, ante la total indiferencia de los gobiernos de las democracias capitalistas. En Alemania, por el contrario, el nazismo ganó las elecciones, y los alemanes abrazaron a su fuhrer de forma voluntaria y entusiasta.

        Segundo, por que España salió del fascismo POR SÍ SOLA, único modo de redención. Alemania, por el contrario, fue sacada por la fuerza de ejercitos extranjeros que tuvieron que derrotar hasta el último soldado alemán, y conquistar a tiros y bombas hasta el último barrio de Berlín, con lo cual Alemania jamás se redimió de su nazismo.

        Un saludo

        • Y yo le insisto en que usted tiene las ideas muy claras. Lo que tiene o puede tener dos sentidos. Yo nunca replico categóricamente a nadie. Entiendo que todo el mundo tiene una parte alícuota de razón. Y usted basa fundamentalmente su discernir a la contra, a base de empeñarse en que predomine la suya. La distancia entre la juventud (que puede prolongarse hasta la donde usted quiera) y la madurez (lo mismo, hasta donde usted quiera). Convendría que usted publicase aquí mismo, directamente, como colaborador sus pareceres, para comprobar por usted mismo el significado de lo que quiero decir.

          • Buenas:

            La juventud me la quitó el banco hace años, y usted es tan tajante en sus opiniones como yo con las mías. Otra cosa es la argumentación.

            Por lo demás, y como ya le dije, el medio se llama «Iniciativa Debate». Lo de «Debate» se refiere a debatir, creo.

            Un saludo

      • Claro, Francia prohíbe lenguas vernáculas en la escuela y en el ámbito oficial, encarcela a independentistas corsos sin justificarse ante nadie; Alemania prohíbe partidos separatistas y explícitamente comunistas, Inglaterra suspende durante décadas la autonomía del Ulster. En la escuela catalana se prohíbe la lengua materna de la mayoría de la población. Pero la intolerancia es Ejpaña, la Inquisición, Fernando VII, Franco …

    • Los catalanes son “ya” europeos. Los “españoles” que predominan en el poder y en el hacerse oír, fuera de estos sitios, que son cada día afortunadamente más abundantes, están todavía asilvestrados. Esa es la diferencia.

  6. Buenos días, desde siempre me identificado con sus opiniones don Richard y ya conoce mi estado, así como mi apreciado lulen, motivo por el cual me he visto impedido para sacar tiempo en entrar en debate y saludar.
    Todo lo tengo archivado y voy revisando cuando puedo.
    A finales de enero empiezo otro periodo de pruebas para control médico y quiero agradecer su atención y preocupación a lulen por su aportación personal.
    Referente a este debate quiero dejar mi opinión simplemente desde un punto de vista desde mi experiencia y vivencia sobre el tema catalán y que nos afecta a todos.
    En la política española no hay tradición de gobernar en coalición ni de componer pactos parlamentarios estables. Salvo la etapa republicana, donde la fragmentación parlamentaria llevaba a gobiernos de amplia composición, todos los ejecutivos españoles constituidos en los últimos 42 años han sido de un solo partido, tuvieran o no la mayoría absoluta en el Congreso. Este monopolio del poder para un solo partido ha implicado el predominio de políticas unilaterales y poco pactadas y el abandono de las necesarias reformas constitucionales. Los últimos años se han manifestado las insuficiencias de estas políticas inmovilistas en la incapacidad de los gobiernos del PP y del PSOE para ofrecer soluciones a las deficiencias del modelo autonómico, especialmente a la hora de abordar la cuestión catalana. El gobierno de Mariano Rajoy fue el principal responsable de la actual crisis política, negándose a reconocer la gravedad del problema catalán, dejándolo pudrir sin ofrecer ninguna propuesta, pensando que el tiempo lo calmaría, y finalmente otorgando a los jueces un papel decisorio en un asunto de raíz política. Esta actitud miedosa y miope de Rajoy fue objeto de generalizadas críticas, que incluían también a los mismos socialistas. Pero ahora Pedro Sán­chez parece mostrar actitudes similares con su tendencia a rehuir la gravedad de la situación catalana, como lo muestra el hecho de no tratarla en el discurso de su investidura frustrada del pasado.

    Da la impresión de que los principales partidos españoles –PSOE, PP y en su día Cs– no tienen ninguna alternativa al erosionado régimen autonómico. Seamos claros: ninguno de estos partidos, ni tampoco ninguno de los otros principales poderes españoles –los económicos, los mediáticos, los funcionariales–, está dispuesto a debilitar el modelo Madrid como centro de las grandes decisiones polí­ticas y económicas. El PSOE y el PP, porque han contribuido a su configuración y han disfrutado de las ventajas que implica su control absoluto, y también Cs, porque aspiraba a participar en ello. Por eso las propuestas reformistas y federalistas han casi desapare­cido de la panorámica política española y ya nadie con influencia en Madrid se atreve a hacer insinuaciones sobre el reconocimiento de la pluralidad hispánica. Ante la crisis de gobernabilidad del sistema constitucional, los partidos , en vez de proponer reformas, se han reafirmado en no ceder poder y en mantener su modelo político y económico.

    Vistas así las cosas, sorprende que Juan-José López Burniol, en el artículo titulado “Lo que España necesitaría (3)”, publicado en La Vanguardia el pasado 22 de agosto, proponga como alternativa al actual callejón sin salida político la formación de un gobierno de gran coalición izquierda-derecha, considerando que sería el único ejecutivo que disfrutaría de bastante autoridad como para abordar y solucionar el pleito catalán. Esta propuesta, que recuerda el gobierno na­cional de Antonio Maura de hace poco más de un siglo, que sólo duró ocho meses y fra­casó radicalmente, me parece políticamente equivocada.

    ¿Realmente, alguien puede creer hoy que un gobierno formado por el PSOE, el PP y Cs puede abrir espacios de diálogo con los par­tidos catalanes –independentistas y no– y ofrecer un pacto político que apacigüe la movilización de buena parte de la sociedad catalana? ¿Se ha leído López Burniol los programas del PP y Cs sobre la cuestión catalana y sobre el Estado de las autonomías? Pienso que hoy proponer un gobierno como este, que se manifestaría como un ejecutivo nacionalista español, es retroceder y radicalizar todavía más el pleito catalán, dificultando la posibilidad de creación de espacios de diálogo. El historiador Ramón Carande se lamentaba, poco antes de su muerte, de que la historia contemporánea española estaba demasiado llena de retrocesos: “ Demasiados retrocesos”, decía.

    Nos encontramos, ciertamente, en una situación política compleja y difícil, sin una salida fácil. Pero es erróneo defender que gobiernen las formaciones políticas más inmovilistas, las que tienen más miedo a los cambios y defienden un modelo de poder que se ha mostrado como discriminatorio e injusto a los ojos de buena parte de los catalanes. Dando la vuelta a una frase de López Burniol, diría que no se puede gobernar debidamente un país – España– negándose a escuchar el amplísimo movimiento de descontento ciudadano existente desde hace casi una década en el territorio más dinámico y avanzado –Catalunya–. ¿Alguien puede creer que en España puede funcionar democráticamente un sistema de relaciones políticas impuesto desde Madrid contra la voluntad de la mayoría de los catalanes manifestada en votos?

    Hace falta, ciertamente, un gobierno español fuerte, con capacidad de iniciativa para propiciar salidas políticas y reformas de verdad, y hoy este me parece que sólo lo pueden constituir las izquierdas con el apoyo de los nacionalistas catalanes y vascos, las únicas fuerzas políticas que hoy hablan de reformas y pactos. Los puntos de negociación sobre la cuestión catalana que plantea López Burniol –reconocimiento nacional, atribuciones identitarias exclusivas, limitación de la aportación fiscal–, y que difícilmente apoyarían hoy el PP y Vox, Cs, serían una buena agenda para iniciar un hipotético diálogo entre un gobierno de izquierdas y las fuerzas políticas catalanas. Aunque, a mi parecer, el cuarto punto es el esencial: consultar a los ciudadanos de Catalunya si están de acuerdo con las propuestas o si prefieren seguir otro camino. Para mí es irrenunciable el derecho de los catalanes a decidir democráticamente su futuro.

    Hasta otro rato y un abrazo y saludos cordiales.

    • Antonio, lo principal es que superes las pruebas médicas…
      En cuanto a ese párrafo tan elocuente
      “ ¿Alguien puede creer que en España puede funcionar democráticamente un sistema de relaciones políticas impuesto desde Madrid contra la voluntad de la mayoría de los catalanes manifestada en votos?”, no puedo estar más de acuerdo…

      • Gracias Richard, tengo fuerzas nuevas y desconocidas, será por tener experiencias sobre el portal de la muerte en el que me encontrado en el trayecto de mi vida en varias ocasiones.
        Confío plenamente en los especialistas que me atienden y agradezco consejos de mucha gente que se preocupa y es una muestra irrefutable de lo que podemos hacer los seres humanos, ciertamente, lo mejor y lo peor. Muchas gracias.
        Referente a lo expuesto en el anterior comentario, coincido contigo, aún teniendo diferentes razones para debatir algo, es cuestión de respeto y aquí hay que sumar el lenguaje que hay que cuidarlo para no entrar en autoritarismos que llevan a descalifica iones etc etc etc etc etc.

        Desde hace más de un siglo, los intelectuales han sido identificados con los principales críticos sociales, los denunciadores de las injusticias y los defensores de los valores universales y las libertades ciudadanas. En la tradición democrática española, los frecuentes posicionamientos públicos de los intelectuales han sido considerados unas muestras de valentía política y de responsabilidad social.

        El pasado 30 de octubre, poco antes de iniciarse la campaña electoral, unos 200 intelectuales españoles hacían público un manifiesto, divulgado ampliamente por los medios de comunicación de Madrid, en el cual se pedía la dimisión del presidente de la Generalitat Quim Torra, “por alentar el enfrentamiento y difundir el odio entre conciudadanos”, y se exigía la convocatoria de elecciones al Parlament de Catalunya. La gran mayoría de los firmantes eran escritores, profesores y periodistas de conocida orientación progresista de Madrid, aunque también había algunos catalanes.

        Una semana después, el 7 de noviembre, ya en plena campaña electoral, la Asamblea de la Comunidad de Madrid aprobaba por mayoría de votos una propuesta presentada por el grupo Vox, que contó con el apoyo del Partido Popular y Ciudadanos, en la cual se pedía “ilegalizar los partidos separatistas que atentan contra la unidad de España”. La propuesta concretaba que había que hacerlo aunque estos partidos utilizaran “los instrumentos legales a su alcance o procediendo a las reformas legales que habiliten a ello”.

        Esta votación significa uno de los más explícitos ataques a los valores democráticos producidos en los últimos cuarenta años. Se trata de una Cámara representativa, elegida democráticamente, que se manifiesta mayoritariamente contra la libertad de asociación y de expresión y exige la ilegalización de formaciones políticas aunque util­icen procedimientos legales y democráticos para conseguir sus fines. Si fuera acep­tada esta propuesta por algún gobierno, las ilegalizaciones podrían afectar no sólo a los partidos independentistas catalanes –ERC, Junts per Catalunya, CUP, etcé­tera–, sino también a vascos –como PNV y Bildu–, valencianos – Compromís– y gallegos –BNG–.

        La votación de la Asamblea de Madrid es un síntoma del peligro que existe hoy en el Estado español de evolución hacia un ré­gimen político cada vez más autoritario. ­Realmente es preocupante que, con procedimientos que pretenden ser democráticos, la votación de una asamblea representativa se proponga limitar las libertades a conveniencia de la ideología propia con el fin de excluir de la vida política a los considerados desafectos a la situación. Más o menos como lo que hizo Hitler en el año 1933 y que convirtió Alemania en una dictadura.

        Todavía estoy esperando que los 200 in­telectuales que firmaron el manifiesto arriba mencionado hagan de nuevo pública su opinión, pero ahora con un escrito para ­condenar radicalmente la votación de la Asamblea de Madrid y su peligroso signi­ficado político. Aunque la mayoría de ellos viven en Madrid, han pasado meses y no ­hemos visto ningún comunicado al respecto. Tampoco la Fiscalía ni la Audiencia Nacional han considerado oportuno abrir una investigación ante la posible ilegalidad de la resolución votada por la Asamblea madri­leña. No quiero ni pensar qué habría pasado si el Parlament de Catalunya hubiera votado una resolución pidiendo la ilegali­zación, por ejemplo, de grupos franquistas, como Vox.

        No deja de ser curioso que estos intelectuales manifiesten tanta sensibilidad por todo lo que pasa a 600 kilómetros y tanta pasividad y tolerancia por lo que sucede al lado de casa. Tal vez es que no quieren importunar a los que reparten buena parte de los cargos y prebendas en la Comunidad y en el Ayuntamiento de Madrid. Pero no seamos tan malpensados, seguro que deben de tener otras ocupaciones más urgentes.

        Hace un par de meses, en las páginas de La Vanguardia, Ignacio Sánchez-Cuenca, dando un repaso a la actuación de los intelectuales que habían promovido opciones españo­listas, como Unión Progreso y Democracia y Ciudadanos, les recomendaba que no de­dicaran más tiempo a la política y lo hicieran a lo que se les da mejor, las letras. Coincidiendo con esta opinión, podríamos añadir que hay un sector influyente y bien conec­tado de la intelectualidad de la capital que está mostrando unos principios ideológicos muy elásticos y acomodaticios y que sabe administrar muy bien la denuncia y el si­lencio en función de sus intereses, de sus ­filias y ­fobias.

        Hoy parece claro que el intelectual con auténtica autoridad moral, como el surgido a principios del siglo XX, es ya un producto histórico irrepetible. Hace casi 20 años, en mayo del 2000, las revistas francesas Esprit y Le Débat recogían una amplia discusión sobre “la muerte del intelectual”, con una notable variedad de opiniones, la mayoría, sin embargo, muy pesimistas. Ciertamente, hoy el silencio de los intelectuales ma­drileños es tan o más mortal y sintomático que sus manifiestos críticos. Realmente, los tiempos, y los intelectuales, están cam­biando.

        Un abrazo

        • Feliz año Antonio, efectivamente los intelectuales hoy en día a la que huelen un pesebre dejan el intelecto para mejor ocasión, en estos tiempos todo se compra y todo se vende incluido el cariño verdadero aunque se les vea el plumero.

          • Gracias Futbolin, igualmente feliz año para ti también.
            La dura sentencia del Tribunal Supremo contra los dirigentes independentistas catalanes significa una grave ruptura política entre el Estado español y una buena parte de la población de Catalunya. Es, de ­hecho, un fracaso del sistema democrático, porque se trata de una problemática política que nunca tendría que haber llegado a los tribunales. Lo hemos escrito varias veces, un conflicto entre la vigente legalidad constitucional –fruto de un pacto desigual de hace 40 años– y la legitimidad democrática –la reivindicación de querer cambiar situaciones consideradas injustas– nunca puede dirimirse fuera del marco de la negociación política. Si el actual sistema autonómico es cuestionado por la mayoría de los ciudadanos de Ca­talunya y sus instituciones, el sistema democrático español tiene que tener el procedimiento, y sus dirigentes la obligación moral, para llevar este problema a un espacio de debate entre diferentes propuestas. Al traspasar la responsabilidad de resolver el problema a los jueces y al Código Penal, el gobierno de Mariano Rajoy abdicó de ejercer su función más esencial y él mismo se negó a asumir el papel de hombre de Estado. Se trata de una actitud que degrada la vida de­mocrática. En la España de los siglos XIX y XX, había políticos que llamaban a los militares para que les resolvieran por la vía autoritaria los problemas que eran incapaces de abordar. Ahora, a inicios del siglo XXI, parece que los políticos españoles han optado por apelar a los jueces, otros funcionarios, en una nueva y preocupante muestra de irresponsabilidad política.

            Nos encontramos, hoy, ante una sentencia fuertemente influida por la política, no so­lamente por el mismo carácter de los hechos que juzgar sino también por el ambiente que ha rodeado al juicio. En un caso como este, de interpretación de las conductas políticas de los dirigentes independentistas, la ideología de los jueces es relevante y puede prevalecer respecto de lo que es estrictamente materia jurídica. El conocido conservadurismo y ­unitarismo de los miembros del Tribunal ­Supremo ya hacía prever una actitud reticente hacia los dirigentes catalanes. En un juicio político como este, los jueces pueden mostrarse independientes, pero difícilmente serán imparciales. No pueden permanecer insensibles al ambiente político creado por los partidos y por los medios españoles que ­hablaban constantemente de rebelión y de golpe de Estado y exigían penas severísimas y ejemplares.

            Además, esta sentencia puede significar una degradación de la vida democrática, ­dado que el Tribunal Supremo ha hecho una interpretación extensiva y desproporcionada –vetada por la Constitución– del concepto de sedición y, además, ha vulnerado la inviolabilidad parlamentaria. Esta interpretación se puede convertir en una amenaza para el ejercicio de las libertades de reunión y de expresión, porque pone en manos del go­bierno, del color que sea, un peligroso pro­cedimiento para criminalizar cualquier signo de disidencia ciudadana, que podrá ser ­fácilmente considerado por la Fiscalía como un levantamiento tumultuario.

            El fracaso de la política democrática como instrumento para resolver problemas también se está evidenciando en el incremento de las actitudes intransigentes y en los estallidos de violencia. Mientras el Gobierno español se niega a cualquier diálogo político con la Generalitat y los partidos catalanes, se consolida el escenario donde el anticatalanismo militante compite para ver quién es el más atrevido en la demanda de medidas repre­sivas. Y por la parte catalana, vemos el surgimiento, sobre todo entre los más jóvenes, de duras críticas a la táctica pacífica del mo­vimiento independentista a causa de sus escasos resultados. La desproporcionada reacción punitiva del Estado y las excesivas ­expectativas de éxito creadas por el independentismo han provocado irritaciones y frustraciones que pueden conducir a actitudes radicales y violentas, como estamos viendo. Y, encima, la falta de liderazgo político en Madrid y en Barcelona incrementa la sensación de que los acontecimientos han desbordado a los políticos, que hoy se muestran incapaces de reconducir la situación. Utilizando la terminología del siglo XIX, sería peligroso que la vida política acabara en manos de los más exaltados e intransigentes y no de los moderados y benignos.

            Sean cuales sean los resultados de la imbestidura, parece claro que durante mucho tiempo persistirá la inestabi­lidad ­política. Porque la desafección catalana es grande y se mantendrá mientras no haya en la política española muestras de inteli­gencia y de magnanimidad conciliadora, y
            en la ­catalana, de más sensatez y realismo.
            La ­existencia de dirigentes independen­tistas encarcelados dificultará el diálogo y ya no ­digamos un hipotético acuerdo. No será fácil crear un clima propicio para poder hablar, en primer lugar, de las medidas conciliadoras que adoptar de cara a los encarcelados, sean reformas del Código Penal, indultos o ­amnistías. Y después vendrá el momento de pactar el procedimiento democrático que verifique la relación política que los catalanes quieren ­tener con España. Porque la consulta a los ciudadanos es el mecanismo primordial para encontrar una solución pacífica y democrática.

            Veremos como acaba el reciénte acuerdo de ERC para la presidencia de Pedro Sánchez.

            Hasta otra Futbolin.
            Un cordial saludo

        • Antonio, créete que me mantengo a una distancia cada vez más considerable de lo que se dice y de lo que se dice que se dice. Es decir, que ni veo las noticias ni me entero deliberadamente de cosas como la que acabo de leerte en relación a esos 200 falsos intelectuales de pacotilla. Y digo falsos, porque, como dices, siempre ha sido misión del intelectual verdadero estar al lado del raciocinio y por consiguiente en contra del poder allá donde se aloje.
          Saber esto me consterna mucho, precisamente por todo lo que dices que suscribo en su totalidad.
          Lo que no significa que a salto de mata y ocasionalmente las personas en quienes confío, no me cuenten de viva voz o lea, como es esto tuyo, cosas cada vez más increíbles. En realidad, ideas de necios, unas veces, y otras barbaridades en toda regla, además consentidas cuando no coreadas, que me revuelven no ya el estómago sino también el alma. Razón por la cual “comprendo” incluso a esos seres que abundan en los USA que de vez en cuando se lían a tiros a diestro y siniesttro en un arrebato de locura, o quién sabe si todo lo contrario, de plena lucidez….
          Un abrazo

          • Buenos días Richard, no lo podrías explicar mejor.
            Hace muchos años que no veo TV ? aparte por mi pérdida total auditiva sin solución posible… Principalmente por la toxicidad intelectual de los medios de comunicación que se pelean por decir lo más gordo, asco, nauseas, rabia y un sin fin de síntomas insaludables producen desde hace bastantes años.
            Te entiendo perfectamente, el espectador de cualquier medio llega a estar arraigado de tal forma, como un ludopata al juego y en este trance llega hasta la locura, aquí, en USA ?? y cualquier rincón, pues es como un virus que se alimenta de neuronas y que el único remedio es su extirpación total.

            Buen fin de semana y no deges de escribir ? con esa pluma mágica que tienes tan valiosa y solidaria de la que tanto aprendemos, identificamos y apreciamos.
            Un abrazo

  7. Coincido con vosotros Antonio y Jaime, ante la posible pérdida de prebendas y beneficios de los que de verdad mandan, sus lacayos políticos que además de bobos son unos vividores optan por los caminos fáciles que no impliquen cesión alguna que pueda disgustar a las élites económicas y funcionariales del “deep estate” que deberán asegurarles un buen status futuro emboscados en puertas giratorias de uno u otro tipo.

    Los votantes por otra parte contribuyen al desastre llegando a extremos tan increíbles como votar mayoritariamente a especímenes como Almeidas y Ayusos que se ubican en los terrenos de la idiotez y estulticia mas flagrantes, y eso de votar con el culo lo hacen aquí y en muchas partes del mundo mundial incluido el Imperio (Trump) y los pérfidos de Albión (Boris) por todo lo cual nos queda el magro consuelo de que no hemos de flagelarnos en exceso ya que la habas cuecen por doquier, si bien a mi las legumbres que me preocupan primordialmente son las de nuestra cocina claro. Saludos.

    • Buenos días Futbolin.
      Te leído en varios artículos y también coincido contigo en gran medida. Como dice el sociólogo José Luis Vázquez Domenech:

      Parece que no hay forma de comprender, que de la Universidad pudiera surgir tanta desdicha e infortunio. Que del academicismo nos llegaran, por ejemplo, los usureros del periódico El País y los feligreses de los gobernantes más traidores y delatores. Que desde los sindicatos y ayuntamientos floreciera de todo menos el puño en alto y la impronta de los luchadores.

      Parece que no, pero la hay. Timadores sociales, que zurcieron los bolsillos de doble fondo para acumular el peso de la ingratitud y tanta maquinación. Porque hay que ser bien cómico para presentarse en público diciendo que uno se ha licenciado, y después de haber podido revisar todo el conocimiento tenerlos bien puestos para respaldar a un partido que fue capaz de fulminar todos los sueños.

      Si. Que me perdonen los votantes y compañeros socialistas que no pudieron estudiar porque tenían que trabajar, o ni tan siquiera tuvieron la oportunidad. Pero están a tiempo de revisar sus criterios y demandar el por qué de muchas acciones, o preguntar tan solo cómo es posible entender que el líder que todavía muchos proclaman pueda llegar a ser el lustroso millonario que partió del ánimo obrero.

      Quien es capaz de sentirse orgulloso por lo mucho aprendido y aun así insiste en proclamar el favor de este partido, me temo que ha de aprender a asumir cómo ser co- protagonista de la evolución de tamaño señuelo, porque el damnificado y el mundo obrero encenderá un día el pebetero para que con su llama alumbre el rostro de alguien tan irresponsable y torticero.

      Sorprendente que después de todo lo que ha sucedido en los últimos cuarenta años apenas haya compañeros que cincelen con urgencia la bárbara trayectoria de tanto político sin complejos. Y cuestionable cuando menos que uno tenga que rebuscar para encontrar ensayos que borren de un plumazo su teatro de la adulterada y nada social democracia.

      Que un facha defienda a Aznar es muy comprensible, pero que alguien que diga ser demócrata apoye al partido socialista es cuando menos, incongruente. Y para eso están los archivos de vida, para recordar a Isidoro y al gran Roldán, el no a la O.T.A.N. y los acuerdos militares que no podemos olvidar, las reformas laborales y la ley con la que patear la puerta, el cambio de la chaqueta de pana por los cuellos de alquitrán, los negocios giratorios y la privatización de hasta las migajas de pan, el fraude de la unión y las olimpiadas de la depredación, la «suerte» de unos pocos y el ultraje a gran parte de la población, las amistades rodeadas de reyes y dictadores y el desprecio hacia las minas y el agricultor, las balas del Estado y ningún cartucho para disparar contra la corrupción, los paraísos fiscales y los negocios de la transición, el desprecio hacia la izquierda y la clara apuesta por la ideología de la comercialización.

      Expertos en hacer de la negligencia un negocio! Y quien se sienta ofendido que investigue, y si lo que lee no le abre los ojos que pida ayuda, que información hay de sobra para poder decir alto y claro que Pedro Sánchez es «hijo» y buen alumno de una nueva escuela que sigue abonando este prolijo e inadecuado ateneo de la moderna explotación.

      Ni socialistas ni obreros, estos son parte de los españoles que vendieron hasta el alma de los pobres que ahora no tienen fuerza ni para ir de manifestación, mientras su hijo favorito se codea con los ricos camino de convertirse en el esperpento abogado de la sin razón.

      Estos días hemos escuchado muchas veces su grito de guerra para rociarnos con tanta e inadecuada manipulación: «La patria de los socialistas es la igualdad». Y sí, igual que comenzó la Transición, igual proseguirán con su himno al despropósito y abriendo puertas al TTIP y al Imperio de las alianzas a favor de toda invasión.

      Aqui no se libra nadie apreciado Futbolin.
      Buen fin de semana y mucha salud.
      Un abrazo

      • El problema no es tal o cual político, tal o cual partido. El problema es el sistema económico.

        Este sistema te engaña con un falso debate en el que se enfrentan políticos y partidos que, en realidad, no cuestionan el sistema, por lo que no ofrecen verdaderas alternativas.

        Un saludo

  8. J.A
    Estoy seguro que eso lo sabemos casi todos, pero no por eso se puede dejar de respirar.
    Por los que lucharon por nosotros, por nuestros descendientes y por nosotros mismos, hay que alentar la esperanza y mantener eso cueste lo que cueste, no se trata de llevar las cosas al desastre, precisamente, porque ya vivimos ese desastre.
    No se puede tener todo en la vida y eso lo entiendo mejor que nadie, pero, aun así, me siento agradecido de tener todo lo que necesito para vivir.
    Recuerda que no todos tienen la capacidad de dar, cuando recibes algo, valóralo como un regalo precioso.
    Ser auténticos y agradecer a nuestros prójimos aquello que han hecho por nosotros es sinónimo de poseer un corazón noble.
    Recuerda que al levantarte cada mañana debes dar las gracias por un nuevo día de vida, por una nueva oportunidad para disfrutar lo que tienes y luchar por lo que deseas.
    Si en este ancho mundo existieran muchas más personas como tú, sería un auténtico paraíso, por ahora, me conformo con tenerte en mi vida y dedicarte palabras de agradecimiento bonitas, gracias por estar ahí para mí.
    Solo los orgullosos se olvidan de quienes lo ayudaron, muchas gracias por tu mano amiga.
    Hoy deseo dar gracias a la vida por lo que soy, lo que fui y lo que no soy, por todo lo que tengo, lo que deseo y lo que no tengo, por haber nacido, por tener amigos, por tener familia, por los fracasos y los éxitos, por todo lo que aprendo, por sentir, por amar, por los recuerdos, por las heridas, por todo lo que significa estar vivo.
    Gracias

    Saludos

  9. «Segundo, por que España salió del fascismo POR SÍ SOLA» …
    ¡Anda, hostias, tú!
    Que España salió del FASCISMO. Y yo con estos pelos.
    Todos a coro: Juas-juas-juas-juas-juas-juas-juas-juas-juas (Repítase ad líbitum)

    Esto es lo que más me gusta de Espanya: el cachondeo fino de los fascistas.

    • La ironía sana y el buen humor que no falte.
      Sería mala sombra morirse llorando a no ser que sea de risa ? ? ?.
      Un saludo y buen fin de semana

  10. Lo que es más trascendente del artículo de Richart, a mi juicio, es que mientras no haya un proceso constituyente para elegir la forma de estado y refereréndum monarquía o república no se va a terminar este enfrentamiento de las dos Españas que antes estaban silenciadas.

    • Buenas noches Tony, estoy de acuerdo contigo, pero es difícil permitan un referéndum de tal Calibre, primero habría que cambiar el sistema, pues si no permiten el referéndum en Catalunya, imagínate!!!

      Ya sea por efecto de aquella ignorancia castellana trocada en desprecio de la que, con dolor noventayochista, advirtió Machado ― «Castilla miserable, ayer dominadora, envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora»―, ya sea por esa pereza aparejada al supremacismo moral o intelectual que, en demasía, padece, no hace falta calarse la boina de Pla hasta las cejas para constatar que la izquierda española acaba pareciéndose demasiado a la derecha cuando el expediente catalán, entra por la puerta. Ahí rompen y mueren las olas y los recomienzos. A lo sumo, conllevancia, recetó Ortega.

      Esa simetría en ambas tardanzas, la de la derecha con la democracia, la de la izquierda ante la diversidad nacional de las Españas que siempre encaja mal ―con algunas, pocas, excepciones―, es la dinámica confluyente que llevó al PSOE de Pedro Sánchez a validar el segundo gran golpe legal, encabezado por Rajoy, contra el autogobierno catalán con el 155, en pleno clímax del procés independentista. Ese fue el segundo. El primer gran golpe, no se olvide, fue el del Tribunal Constitucional contra el Estatut ―ahí empezó la “judicialización” del conflicto que Pedro Sánchez promete revertir a cambio de que ERC le franquee su investidura―, en tiempos de Zapatero en la Moncloa y de Montilla en la Generalitat. Los pesados engranajes de la maquinaria del estado profundo y sus diversas terminales ―Corona, magistraturas, ejército, alto funcionariado, grandes corporaciones financieras y mediáticas― empezaron a girar en ese momento. No se sabe muy bien si por el riesgo, bastante real, de que Catalunya se les fuera de las manos, o por la necesidad de regenerar el sujeto histórico-político España agitando el espantajo de la Catalunya “traidora”. Catalunya, siempre, el chivo expiatorio de la nación ofendida y maltratatada por una historia de supuestas grandezas y sangrantes fracasos, la Mater dolorosa España.

      Saludos

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