Soy consciente de que es muy posible que sea mi edad avan­zada la que me lleva a desistir de la esperanza. A otros años, cuando se tiene frente así por delante el tiempo contado por déca­das, es mucho más fácil que se active la esperanza y es desea­ble que así sea. Pero cuando racional y razonablemente el tiempo que a uno le queda por vivir se ha comprimido, en el más optimista de los casos a menos de una octava parte del vivido, todo se ve de manera diferente. Y una manera diferente signi­fica en esto, tirar la toalla el boxeador: no veré la Re­pública. No veré una España federal. No veré socialismo de verdad. No veré el imperio de la inteligencia ni en un grado solo superior. Por el contrario, seguiré viendo la misma suciedad, más de lo mismo. Si acaso un cierto repaso a la mugre, y una conciencia un poco más despierta y una volun­tad política un poco más decidida a hacer cambios que apenas se notarán pues serán cosméticos. El famoso “cheque bebé” fue espectacular, pero golpe de efecto.

Cambios que serán superficiales, yo diría irrelevantes, al lado de los que la razón o el raciocinio nos pide a gritos tras casi me­dio siglo esperando un giro de 180 grados a un régimen político inventado en 1978 por siete redactores guiados por un poliminis­tro de Franco; ninguno de ellos salido del pueblo llano. Pues los siete eran pertenecientes a las clases altas o cuanto menos me­dias al­tas y, además, con altas responsabilidades en el fran­quismo; al igual que todos los magistrados de entonces y los que han ido desfilando hasta hoy.

Se empezó trompeteando conquistar los cielos, y se ha termi­nado barriendo los suelos emporquecidos de la política…

Veamos. El papel de un eurodiputado atronando en el Parla­mento sobre el cambio climático y la reducción de los efectos del CO2 y demás gases con efecto invernadero, aún adoptándose medidas (siendo así que lo que toca es el “decrecimiento” súbito o al menos gradual económico), carece de interés en absoluto mientras siga ahí, en la Agenda europea, ese concepto diabólico: “desarrollo sosteni­ble”, que significa que puede seguir conta­mi­nando quién puede pagar contaminar. En cuanto a la Igualdad, no entre todos los que componemos la población del país sino otra desplazada a la que debe haber entre hombre y mujer más allá de la igualdad en debe­res y derechos, es otra causa si no per­dida, sí más decorativa que efectiva. Pues el sistema capita­lista está regido por la libertad de mercado y por la libertad co­mo un valor infinitamente superior al de la igualdad tal como se viene entendiendo desde 1789. Y este sistema no es ya capita­lista. Este sistema capitalista está reforzado por el pensamiento, sin seso, neolibe­ral. Los mismos argumentos, más dos ideas, sir­ven para el “Con­sumo”: mientras no dejen de fabricarse plásti­cos en todo el mundo, no en unos cuantos países o en uno solo, y mientras la li­bertad de mercado impida poner puertas al campo, la preocupa­ción por el Consumo, su calidad y su modula­ción no pa­sarán de buenos propósitos de los que, por cierto, están enladrillados los cielos.

De modo que si a todo esto se añaden las innegociables expectati­vas de los republicanos catalanes acerca de sus siete pre­sos casi de por vida, a los que no van a dejar en la estacada, la estabilidad de este gobierno empieza a ser una quimera antes de empezar a funcionar.

Así es que, traducido en hechos, el 15M se acabó. Y en todo lo demás, ya podemos darnos por jodidos. El bellísimo globo que se infló hace 9 años en la Puerta del Sol, se ha ido desinflando poco a poco, con la derecha fran­quista pisándonos los talones. Lo único que le falta (algo que yo, como ferviente devoto de la Causa desde luego lamento pero no deseo), es que explote de una vez y que el poco aire que le queda oxigene la semilla que fructifique en mejor ocasión, para dar otro aire, un vuelco a la política y a la economía y a la sociedad de este país. Pero para entonces, ya no viviré. Esto es lo que ahora me hace maldecir.

6 COMENTARIOS

  1. No llego a comprender cómo una persona de su nivel intelectual ha tenido alguna vez esperanzas en el sistema en el que vivimos… y más con el 15M. Yo que soy bastante más joven que usted dejé de votar hace dos legislaturas, y no pienso hacerlo hasta que no se reforme profundamente las leyes y la Constitución Estado en pro del pueblo, y sí, tengo que admitir que me sedujo el movimiento 15M, pero veía algo anormal en esa «espontaneidad» del pueblo; investigué y vi que todo era un montaje para mantener con esperanzas a las masas tan cabreadas con este sistema tan deshumanizado y corrupto en el que vivimos. Yo no tengo esperanzas ni las tendré. Hay que darse cuenta y ser consciente de la mierda que nos rodea y que somos meros esclavos suyos con muy pocos pseudoderechos y muchas obligaciones.

  2. Arnau, quizá abrigué esperanzas porque las tenía en la dictadura, se me desvanecieron con la Constitución y mucho más viendo el panorama de la Justicia y de lo que de ella digo en otros sitios, por ejemplo, en las entrega última de Una generación feliz, publicada aquí días atrás. Y el 15M me hizo ver un rayo de luz y de expectativas, débiles pero expectativas. Ya sabes la “necesidad” que tiene el ser humano de la esperanza… Pero en fin, me uno a tu punto de vista, pues has madurado mucho antes que yo en este aspecto

  3. Amigo Jaime, no voy a referirme a ninguno de los proverbios sobre la esperanza de todos conocidos, pero si diré que al decir NO, cerramos todas las puertas de las posibles soluciones y ni tan siquiera veremos los resquicios, si hay alguno; no sería mejor decir «vendrá la República aunque yo no lo vea..» o «el fin del capitalismo está proximo aunque yo no lo pueda gozar..»?. Mi padre fue de los perdedores en la guerra civil, pero le ganó a Franco por que le sobrevivió y vivió en paz sus últimos años, auque tampoco vio la República. Animo Jaime continuamos necesitando tus escritos. Salud y un abrazo, Daniel

  4. ¡¡Eso eso ¡¡¡ hay que comunicar optimismo aunque por supuesto las razones escaseen o ni existan, solo faltaría que nos viesen deprimidos y aun se crezcan mas, como decía mas o menos el chiste aquel: me río solo para que se fastidien.

  5. Estaba claro que los ministerios de Estado no se los iban a dar a Unidas Podemos y en proporción con la minoría de escaños que sacaron tampoco podrán conseguir grandes éxitos en el cambio climático, en Consumo e Igualdad donde influye la agenda europea, aparte de que la igualdad que quiere Irene Montero no es, a mi juicio, lo más impprtante y lo que está claro es que si cuando rechazó Iglesias los ministerios del 28 A le criticamos, ahora no podemos criticarle porque la otra opción eran elecciones con un gobierno de Casado con la extrema derecha y los naranjas; probablemente en Trabajo que parece un buen ministerio y tiene muchos asuntos que arreglar, Yolanda pueda hacer grandes cosas. El asunto catalán sí que creo también como Jaime que llevará tiempo, pero más vale que no nos pongamos pesimistas.

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