Los políticos a quienes tenemos rodeados, pues ellos solo son unos miles y nosotros bastantes millones, se “pelean” entre ellos para que no actuemos contra ellos.

Pero hay ocasiones en las que afloran sus debilidades comunes, consiguiendo que ninguno se distinga del resto, sean del partido que sean. Aparecen gobernados por una misma lógica interna que se convierte en campana de cristal y los aísla del mundo que les rodea, el nuestro. Pero incluso nosotros, solo espectadores, tardamos en darnos cuenta de vergüenzas que nos terminan salpicando.

Ya ha ocurrido, al menos tres veces, en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo. También lo hemos visto en el Ayuntamiento de Madrid y, bien por imitación o por propia iniciativa, ha pasado en otros lugares donde se reúnen los elegidos en distintas urnas, pero que no aparecen en tantas pantallas.

Varias personas nos estamos dirigiendo, desde ayer domingo 19 de abril, a la presidenta del Congreso a través de su dirección oficial de correo electrónico meritxell.batet@congreso.es, con un mensaje que dice lo siguiente:

“A la atención de Meritxell Batet, presidenta del Congreso.

Me dirijo a usted para solicitarle que en el Pleno que se celebrará el próximo miércoles, 22 de abril, para prorrogar el Estado de Alarma, los diputados que deban hablar, incluido el presidente del Gobierno, lo hagan siempre desde sus escaños, tal como ocurre en las sesiones de control al gobierno.

Así se evitará que el personal tenga que subir cada vez a limpiar el atril.

No me cabe ninguna duda que usted comparte el motivo que mueve esta petición, por lo que le ruego haga todo lo posible para que pueda satisfacerse.

Atentamente. Firmado con Nombre y apellidos más número de DNI”.

Algunas (personas), además, hemos enviado también copia de este mismo mensaje a otros diputados de entre los que, presencialmente o no, hablarán o solo votarán el miércoles de esta semana. Las direcciones de e-mail de casi todos los diputados están disponibles en la web del Congreso.

http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/Diputados

Donde es fácil conseguir la de su diputada/o favorita/o para hacerle llegar su petición, si está usted de acuerdo con proteger al personal de limpieza evitando ese riesgo, aunque trabajen con guantes y mascarillas.

Si decide usted apoyar esta movida fácil y propia de tiempos confinados hay otras propuestas que, siendo también factibles, pueden servir para salvar a los trabajadores de los virus que les podrían transmitir unos políticos que rompen el confinamiento general para regalarse otra ronda de reproches.

Una solución puede ser la de celebrar estos plenos del Congreso mediante videoconferencia, es decir, teletrabajando, tal como ellos mismos han ordenado hacer a millones de personas.

Otra, que sería muy ejemplar por parte de unos políticos que quieren hablar desde el atril a cualquier precio, es que cada uno suba con un trapo y lo limpie bien tras finalizar su exposición. La botella con gel hidroalcohólico puede estar junto a los papeles con las notas de su intervención.

En cualquier caso, no hay derecho a que siga subiendo otra persona a limpiar cada vez que cambia el amo del atril. Aunque lo diga el reglamento del Congreso, hay que tener la sensibilidad suficiente para aprobar una excepción cuando cientos de personas mueren cada día sin remedio ni consuelo.

Lo bueno de esta movida tan pequeña pero tan televisiva es que tiene un primer round a fecha fija que, en cuanto comience a disputarse, podremos saber si hemos conseguido la victoria sobre unos políticos que solo se miran a sí mismos.

Así será si el miércoles 22, y en contra de lo que ha ocurrido en las ocasiones anteriores cuando han debatido sobre el Estado de Alarma, no aparece nadie con guantes y mascarillas para limpiar algo cada vez que hable un político. Y solo nosotros lo sabremos.

Más débiles que nunca ellos, por mucho que lo disimulen con unas “batallas” que no han parado ni en esta “guerra”, es nuestro momento.

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